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El Malpensante

Deportes

El dolor es verdad

David Aguilar Vásquez

El boxeo se presenta en este ensayo como un remanente contemporáneo de nuestra propensión a lo cruel. ¿Se puede acaso explicar la violencia de este deporte sin reconocer nuestro propio regocijo ante la brutalidad?

© Ron Koebeber•Getty Images

 

Es refugio de todo tipo de estafadores, una rueda de la fortuna accionada por una mezcla insoluble de dinero y sangre. Con su típica agudeza, John Schulian rotuló el boxeo como “el deporte más cruel”, e incluso los inexpertos pueden apreciar lo conveniente de dicho apelativo. ¿Qué se puede decir de un deporte cuyos practicantes más venerados –Joe Louis y Muhammad Ali entre ellos– son igualmente íconos del éxito y el sufrimiento? ¿Que el camino al estrellato emerge de un sombrío tráfico de carne, carroña y exhumación? El boxeo en sus peores facetas parece casi inimaginablemente cruel.

Que la gente tenga afinidad con el boxeo, a pesar de su crueldad, es obvio; pero las razones de dicha afinidad son difíciles de determinar. Para preservar su simpatía –aunque más probablemente para justificar sus propios gustos– los devotos defienden el boxeo. Algunos lo defienden como un medio para liberar al pobre de sus grilletes socioeconómicos. El legado del recientemente fallecido Emanuel Steward, cuyas proezas en el entrenamiento y la administración ayudaron a muchos chicos a dejar los barrios bajos y a convertirse en el foco de atención, es un ejemplo contundente del potencial del deporte en este respecto. Tal razonamiento, sin embargo, no hace ninguna referencia a la crueldad inherente al boxeo. Simplemente intenta justificarla, y puede hacerlo solo si se argumenta en defensa de su mera potencialidad, pues el boxeo es todo menos un camino seguro al éxito. Más aún, la falsa esperanza puede llevar a la ruina –y es una falsa esperanza alentada por argumentos que dependen de la excepción a la regla–. Hay crueldad en ese aliento, en apoyar la visión de una esperanza a menudo nublada a golpes.

Recurrir a la historia es otra táctica común para defender el deporte. Boxear es un deporte antiguo, dicen, y esto solo sirve como una prueba de su mérito. Ha sufrido persecución legal, la mano virulenta del crimen organizado; ha sufrido la tragedia entre las cuerdas y la marginación en los medios impresos y la televisión. Y aún así, el deporte persiste. El que términos como “nocaut”, “contra las cuerdas” y “aguantar los golpes” hayan sido apropiados por el vocabulario común sugiere que, por m&a...

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Es profesor universitario de lengua inglesa. Su trabajo ha sido publicado en The Cruelest Sport, The Fight Network y actualmente escribe para 15Rounds.com

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