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El Malpensante

Ficción

Tac, Tap, Tac, Mad Women

(Basado en el episodio ''Signal 30'' de Mad Men)

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© Park Dale

 

1

Ciudad

Enclavado en medio de Manhattan, el apartamento de Rebecca y Lane Pryce resulta ser una diminuta isla británica a diecisiete pisos de altura. ¿Los muebles?, ¿la vajilla?, ¿los cuadros?, no es fácil precisar a qué se debe; lo cierto es que todo el que entra siente que en cualquier momento va a llover. Aun así Rebecca se niega a llamarlo hogar. A pesar del empeño por reproducir el apartamento que tienen en Londres, Rebecca sigue tropezando de vez en cuando con el brazo de un sillón o la esquina de una mesita, busca las tazas donde guarda las teteras y las teteras donde guarda la cristalería, y le hacen falta justo el abrigo marfil y los Mary Jane crema que no tuvieron espacio en la valija, ahora nada hará juego con las perlas. Perlas para qué si los americanos no sabrían apreciarlas. Perlas para qué si casi nunca salimos. Perlas, por fin, para salir este día: es el 30 de julio de 1966 y los ingleses se enfrentan a la Alemania Federal por la Copa Mundial en casa.

En un par de horas el fútbol dejará de ser fútbol y Alemania caerá derrotada. Los Pryce estarán cantando “God Save the Queen” a bloody pulmón en el pub de la Octava Avenida junto a los Baker y un puñado más de ingleses que jamás creyeron poder ganar en el juego que habían inventado. En realidad a Rebecca Pryce poco le importa el fútbol, lo mismo que a su esposo, Lane. Pero ha decidido que si no es posible construir una pequeña Inglaterra en su apartamento, más le valdría hacerlo por fuera. Esa tarde, por fin, izará bandera. Al almuerzo, entre gravy y pudding, Edwin Baker revelará ser representante de Jaguar Cars, el cliente ideal para SCDP, la empresa donde Lane es contador: seguro que entre gentlemen se logran entender. Annette Baker, por su lado, estará ocupada elogiando el conjunto de Rebecca: qué perlas, qué tacones divinos, qué bordado exquisito el del abrigo. Qué día, qué partido, God save the Queen.

Pero está dicho que se trata de un apartamento inglés: por ahora no hay movimiento ni rastro de emoción. Rebecca, con las perlas ocultas entre el abrigo, mira y remira y duda de sus tacones Siena. Lane, todavía con el albornoz abotonado, sale del cuarto y cam...

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Economista y escritor habitual. Ha colaborado también con Cartel Urbano

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