Google+
El Malpensante

Poesía

Darle un libro de poesía a Juan Villoro

Del Breviario

                                                        Juan Villoro. fotoseimagenes.net 
 

Le doy mi segundo libro de poesía a Juan Villoro/
y él lo recibe, me da las gracias,
dice que es pertinente porque hay un avión/
en la portada y él debe viajar en unas horas/
desde Medellín hasta Ciudad de México./
Todo libro de poesía tiene un avión en la portada,/
pienso, pero no digo nada.
Él se despide cordial.
Siento en el cuerpo que le di un libro escrito por mí a Juan Villoro./

Regreso a mi casa,
todos los semáforos están en verde
como si dijeran: bien hecho, así se hace./
Los conductores me animan con sus silencios,/
y no me pitan ni me tiran sus camionetas./
Los taxistas me hacen guiños
y me dan la vía sin problema.
Yo sonrío al mundo con la tranquilidad de quien/
acaba de ganarse una beca o un concurso literario./
Llego a mi casa,
mi gata me saluda como siempre,
la alzo y la acerco hasta mi cara,
le digo que le pude dar mi último libro de poemas/
al mismísimo Juan Villoro
y se me escapa de las manos, sale por la puerta y/
se esconde debajo de un carro.
No importa lo que le diga
no sale de ahí hasta que me meto debajo y me mancho la camisa nueva/
con la que hablé con Juan Villoro
y la agarro con la mano
con la que saludé a Juan Villoro
y mi gata me muerde
y me saca sangre en una mano
y le digo que se calme, que todo va a estar bien,/
que sé que no le gustan los autores mexicanos/
pero que con Juan Villoro tiene que hacer una excepción/
porque, al menos, recibió el libro.

Un mes después, en una conferencia, Salcedo Ramos/
cuenta una historia que le ocurrió con Juan Villoro en Barranquilla:/
Salcedo Ramos le dice a Villoro que desconfía de él/
porque nunca ha escuchado un comentario negativo a su nombre,/
a lo que Villoro responde que solo hay una cosa de la que se avergüenza,/
pero para contarla necesita más whisky./

Cuando es el momento apropiado y el whisky es suficiente, Villoro baja la voz/
y le dice a Salcedo Ramos mientras en el fondo suena una champeta:/
“Tú sabes que cuando uno viaja siempre le regalan libros,/
sobre todo, de autores j&oac...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Santiago Rodas

(Medellín, 1990) Docente universitario. Ha publicado los libros de poesía "Trampas tropicales" (Atarraya, 2016) y "Gestual" (2014)

Febrero de 2018
Edición No.193

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

He construido un jardín


Por Diana Bellessi


Publicado en la edición

No. 208



La poeta y traductora argentina es una de las invitadas estrella a la versión 29 del Festival Internacional de Poesía de Medellín. [...]

Una completa guía turística de Noruega


Por Morten A. Strøksnes


Publicado en la edición

No. 208



Visiten el bello país de los fiordos, donde se acuñó la expresión “desarrollo sostenible”. Una petrocracia cuyo último producto contaminante es el &ldquo [...]

El coleccionista de vientos


Por Javier Ortiz Cassiani


Publicado en la edición

No. 205



Originalmente un juguete infantil, desdeñado en Europa por su vulgaridad, el acordeón encontró en el Caribe colombiano una grandeza sin precedentes. Al punto que se convirti&oacut [...]

Heterodoxo


Por Rocio Arias Hofman


Publicado en la edición

No. 209



El fotógrafo que ha retratado a las personalidades más reconocidas del mundo ha sabido resguardarse a sí mismo bajo la sombra de su mundo interior. Aquí emerge una versi&oa [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores