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El Malpensante

Política

La tiranía de una minoría

Tras los reiterados incidentes en la Nacional, el tema de la universidad pública ha cobrado protagonismo. El Malpensante aviva la polémica con una serie de artículos. Aquí va el segundo de ellos.

Ilustración de Janusz Kapusta

La acción vandálica protagonizada por un minúsculo grupo de estudiantes en la Universidad Nacional el pasado jueves 9 de octubre nos remite de nuevo a un debate inconcluso sobre la violencia en los recintos universitarios. Recordemos que a raíz de algunos videos de encapuchados en la Universidad Distrital y las denuncias sobre infiltración de grupos irregulares, se adelantó una discusión que involucró a diversos estamentos y personalidades. Hubo comentaristas que interpretaron las denuncias como un intento de desprestigiar y denostar a la universidad pública; otros fueron más lejos al plantear que no era necesario hacer tanto escándalo pues los videos, las capuchas y las acciones violentas eran parte del paisaje universitario y que por tanto había que mirarlos como expresión válida de la rebeldía juvenil. Algunos minimizaron los hechos y concluyeron que a esas cosas no había que prestarles atención.

Y mientras la desidia, la omisión y la permisividad se apoderan del espíritu universitario, los pequeños círculos que practican impunemente la violencia, que obstaculizan con frecuencia alarmante la marcha normal de la academia y desdibujan la importante misión de la universidad, prosiguen con sus acciones destructivas. Aunque a esos grupos les encanta hasta la obsesión atacar al Estado (pues para ellos el Estado es sinónimo de negación de la libertad), a la autoridad (pues es lo mismo que autoritarismo) y a la fuerza pública (porque es sinónimo de represión), lo que en realidad hacen y consiguen es negar la libertad de las mayorías con sus poses autoritarias y reprimir con su violencia a quienes quieren estudiar. Atacan nuestros campus y se constituyen en los enemigos más acérrimos de la universidad pública pues son los más activos en desprestigiarla ante la sociedad y ante el pueblo (al que con cinismo dicen querer ver en la U).
Los actos de destrucción contra el edificio donado por el egresado Luis Carlos Sarmiento (cuyo costo fue de 18 mil millones de pesos) como gesto de gratitud y reconocimiento con la universidad, así como la agresión contra las personas que estaban en el acto, no pueden tener justificación en ninguna causa. No deben ser considerados como una protesta, porque la prote...

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Darío Acevedo Carmona

Es profesor titular de la Universidad Nacional de Colombia y director de la revista Historia y sociedad.

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2

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3

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Por El Malpensante

4

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Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

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2

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3

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4

Loca carrera de los optimistas

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