Google+
El Malpensante

Cine

El festival internacional de cine sin Cartagena

¿Por qué uno de los eventos cinematográficos más longevos e importantes de Latinoamérica no promueve el trabajo de realizadores de Cartagena, la ciudad que le sirve de escenografía?

Delegaciones de la industria cinematográfica arribando al Teatro Cartagena en la noche de clausura del primer festival (1960).

Una noche de febrero, en 2015, un muchacho cobrizo de ojos sombríos logra introducirse en la sala de urgencias del Hospital de Bocagrande, en Cartagena. Usa una bata blanca como camuflaje para evadir al personal médico y camina derecho hacia uno de los cubículos. Detrás de una de esas cortinas encuentra a Marta Yances, su amiga y colega, quien yace sobre una camilla.

 Marta es productora del cortometraje El extraño caso del vampiro vegetariano, que después de tres años de producción deben terminar de filmar esa misma semana, durante el Carnaval de Barranquilla. David Covo, el muchacho, codirige la película. Aunque en ese momento ya han usado todo el presupuesto que ganaron en una convocatoria de Proimágenes y no tienen el dinero para terminar de grabar la última escena, David le dice a Marta que ya está todo resuelto para el rodaje, que se mejore pronto, y se despide. Un par de días después, un sábado de carnaval, Marta muere de manera súbita por un cáncer diagnosticado recientemente.

 La película quedó en el tintero y tomó más de dos años terminarla. Fue la última producida por Marta, que por treinta años participó en varios de los proyectos cinematográficos del Caribe. Y fue escrita y dirigida por Luis Ernesto Arocha, quien es recordado por su irreverencia, por ser pionero del cine experimental en Colombia, por su recorrido en plazas como Nueva Orleans y Nueva York, donde alguna vez expuso su trabajo con Andy Warhol, y por ser parte del Grupo de La Cueva. Luis Ernesto también moriría durante el proceso de posproducción, en noviembre de 2016.

Cuando David termina el corto de 29 minutos, le propone al Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI) que lo incluya en la programación como homenaje a Luis Ernesto y Marta, pero el festival hace a un lado su propuesta. “Los criterios de selección en los festivales dependen de las personas que programan, y uno programa lo que considera que merece estar ahí”, comenta David, con discreción.

Cuenta la historia que, en 1955, la Alcaldía de Cartagena dio la orden de instalar un impuesto sobre el...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Teresita Goyeneche

Fue finalista del concurso Excelencia Periodística de la Sociedad Interamericana de Prensa en 2017. Es columnista de La Silla Vacía y ha colaborado con medios como Vice y con la cadena Univisión.

Diciembre 2018
Edición No.203

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Viajeros


Por Nayelli Saavedra


Publicado en la edición

No. 210



. [...]

Una completa guía turística de Noruega


Por Morten A. Strøksnes


Publicado en la edición

No. 208



Visiten el bello país de los fiordos, donde se acuñó la expresión “desarrollo sostenible”. Una petrocracia cuyo último producto contaminante es el &ldquo [...]

Edgar Degas


Por


Publicado en la edición

No. 141



Con este texto podra saber más sobre Edgar Degas y animarse a ver el documental que presenta Cine Colombia [...]

Eunice Odio: una historia de amor


Por Ricardo Bada


Publicado en la edición

No. 213



La poeta acusada de “nunca salir de casa” pese a tener varias nacionalidades, y de “moralista” por los beatnik con quienes se amistaba, fue una mente brillante que se fug&oacut [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores