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El Malpensante

Entrevistas

Ida Vitale no subestima a sus lectores

Con una sonrisa pícara y unas salidas lúcidas, la poeta uruguaya responde con precisión filuda las preguntas de otro inoportuno periodista atraído por la miel de los premios.

Ida Vitale en la sala de su casa en Montevideo (2018).Pablo Porciuncula Brune • AFP

 

“La poesía busca sacar de su abismo ciertas palabras que puedan constituir el tejido de cicatrización tras el que todos andamos sin saberlo”, dice la nota explicativa de Poesía reunida, publicada por Tusquets Editores. Pero no fue por ninguna necesidad de cicatrización que Ida Vitale comenzó a escribir poesía a mediados de los años treinta del siglo pasado, sino porque le parecía más sencilla que la prosa. Y porque así podía ser más concisa, decir más con menos palabras, pero las justas. Porque si Ida ha desarrollado algún tipo de método es el de escribir sin dudar, para luego editar mucho, borrar, borrar y borrar. “La poesía no es escribirla, es corregirla”, dijo alguna vez. Como un tejido que tarda en cerrar porque ella toca, rasca, mima, hasta que, por fin, cicatriza.

Ella escribe lejos del nihilismo pesimista de su amigo Juan Carlos Onetti; escribe de animales, plantas, gotas, amor y soledad, elige las palabras con precisión quirúrgica y poco le importa que el lector desconozca algún vocablo, porque para eso le exige tener un diccionario a mano. Después de que selecciona las palabras de sus poemas, deja reposar el texto como el panadero que deja leudar la masa. Y uno o dos días después, todo cobra forma, y vuelve a podar su puñado de sentires. Desconfía, revisa, vuelve a dudar y de nuevo poda sus textos, como un jardinero que corta las puntas de un arbusto casi perfecto, y de esa forma queda para la posteridad lo estrictamente imprescindible.

La casi centenaria poeta uruguaya no es una anciana decrépita, con los recuerdos dañados y dificultades para caminar. Todo lo contrario. Los años no han reblandecido su memoria, que abunda en detalles cuando evoca tiempos pasados, décadas atrás –sus anécdotas con Gabo, Benedetti, Cortázar, Felisberto Hernández, Idea Vilariño o Álvaro Mutis–, o recita poemas propios y prestados. Eso sí, le da pudor exhibir su erudición, disimula su pericia en el mundo de las letras, adquirida durante muchas horas de lectura y gracias a una sensibilidad especial. Pero la tiene. Solo que, oriental a fin de cuentas, saberse genial le genera culpa.

 El jueves 15 de ...

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César Bianchi

Es periodista, presentador y escritor. Estudió comunicación en la Universidad Católica de Uruguay y tiene una maestría en periodismo de la Universidad Alcalá de Henares en Madrid.

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