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El acordeón en las letras del Caribe colombiano

Desde su primera aparición en prensa en el último cuarto del siglo XIX, el acordeón no paró de coquetear con las mejores plumas de la región, presentándose como el protagonista de un movimiento musical. Aquí un intento por reconstruir el alcance de su fuelle.

Ilustración de Pathosformel.

En 1962, cuando la música de acordeón del Caribe colombiano comenzaba a trasponer las fronteras patrias con los éxitos de José María Peñaranda, Aníbal Velásquez, Aniceto Molina, Alberto Pacheco y Los Corraleros de Majagual, el médico, antropólogo, folclorista y escritor Manuel Zapata Olivella (1920-2004), en su artículo “El acordeón en el Magdalena”, publicado en el Boletín Cultural y Bibliográfico, afirmó que la presencia de ese instrumento musical “en forma popular y muy difundida, constituye uno de los episodios más interesantes en nuestro folclor”. Al pasar del acompañamiento de valses, polkas, mazurcas y pasillos a la interpretación de la música folclórica del Caribe colombiano, sustituyendo por su mayor riqueza melódica a las cañas de millo y las gaitas indígenas, el acordeón extendió su presencia en menos de un siglo hasta otras regiones del país y trascendió las fronteras nacionales.

Y en la década de los cincuenta, con el afianzamiento de las casas disqueras nacionales, tras haber sido despreciado por su procedencia popular y excluido de los salones de la alta sociedad, el acordeón se había encumbrado como el protagonista de la música autóctona de la región. Eso gracias a la gesta heroica de los acordeoneros campesinos que a lomo de mula, a pie, con el agua a la cintura o en celosas canoas, siguiendo el calendario de las fiestas patronales y las parrandas de los dueños de la tierra y los ganados, de los contrabandistas y funcionarios públicos, iban por las haciendas, veredas, caseríos y pueblos del Caribe colombiano llevando su mensaje poético en el que se aliaban la alegre y bulliciosa visión caribeña del mundo con el relato de sucesos cotidianos y la expresión de emociones, sentimientos e ideas.

Durante su trayectoria ascendente, el acordeón, líder de gran parte de la música del Caribe, no solo motivó hermosos cantos en los compositores, tanto vallenatos como sabaneros

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Ariel Castillo Mier

Crítico y profesor universitario colombiano. Enseña en la Universidad del Atlántico.

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