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El Malpensante

Poesía

Dos platos en prosa

Poemas en prosa

Vicio/ Fiambre

No puede decirse que tuviese una vida de ensueño. En sus últimos días casi no salía de su diminuto habitáculo, que apenas llegaba a los quince metros cuadrados. El desprecio que sufrió en vida, unido a su obesidad (a su muerte sobrepasaba los 120 kilos) y a un olor corporal del que quizá no era del todo consciente, hizo que se fuese arrinconando, cada vez menos activo y más huraño, tal vez anticipando lo que se le venía encima. Bien es cierto que se cuidó más bien poco y que nunca se privó de nada; que explotó a conciencia su condición de omnívoro, sin hacer distingos ni preocuparse lo más mínimo por los daños que su dieta pudiera causar a su salud. Comió de todo y en grandes cantidades, y en su época más extrema llegó a engordar a un ritmo de medio kilo al día. Jamás pensó que sería eterno y pronto se dio cuenta de que una vida de austeridad y hábitos saludables tan solo añadiría un pequeño puñado de páginas extras a su calendario. No las suficientes para que el sacrificio valiese la pena, en cualquier caso. Cedió despreocupadamente, por tanto, a cuantos vicios y placeres se le fueron presentando, y no destacó precisamente por sus buenas maneras cuando los practicaba. Con el tiempo se le disparó el colesterol y la grasa invadió sus arterias. Sin embargo, no fue aquello lo que acabó con él.

Los que hoy, después de su desaparición, lo glorifican, los mismos que ahora glosan a boca llena sus virtudes, lo evitaron durante su breve existencia considerándolo un degenerado, y si por casualidad cruzaron alguna vez sus caminos con el suyo, difícilmente pudieron reprimir una mueca de disgusto, cuando no de repugnancia. Todos encontraban detestable su tendencia a arrastrarse por el fango, todos desviaban la mirada cuando lo veían tirado en el suelo, masticando ruidosamente cualquier porquería, en un estado de total depravación. Hubo quien convirtió su nombre en un insulto, quien construyó con sus hábitos un adjetivo lacerante que aplicaba a quien lo mereciese por su zafiedad. Su muerte fue motivo de celebración. El pueblo se vio inundado por la algarabía de los días señalados y por fin centró en él toda su atención.

Durante horas fue despedazado, descuar...

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Andoni Aduriz

En 1998 abrió Mugaritz, que cuenta con dos estrellas Michelin y es uno de los diez mejores restaurantes del mundo según la revista Restaurant. Aduriz fue reconocido con el Premio Nacional de Gastronomía (2002).

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