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El Malpensante

Breviario

Hacer chorizos

Para curar la melancolía y un dolor de espalda, el autor intenta preparar este contentillo tan paisa como la arepa o el aguardiente.

 

La boca se caracteriza por tres actividades: habla, besa y se alimenta...

La boca me mantiene directamente unido al mundo

Béla Hamvas, La filosofía del vino.

 

 

El chorizo platónico no existe, ese que flota perezoso y abstracto en el mundo de las ideas, así que precisemos: voy a hablar del chorizo antioqueño. El que se hace en el centro de Colombia, en los pueblos de Antioquia y Caldas (como se verá, esa estrecha geografía es importante en cuanto a las sutilezas simbólicas de este alimento porcino).

No pretendo agotar un tema sobre el que se ha escrito tan poco ni perderme en sabrosas disquisiciones sobre la metafísica del chorizo. Más bien, ajustado a la rigurosa simplicidad del texto escolar, quisiera hablar de mi experiencia personal en la elaboración de estos embutidos, adobada con un par de informaciones extraídas de los libros y una conclusión que saqué de mi propia tripa después del último año.

GÉNESIS

En mayo de 2018 se adelantaba una campaña pugnaz por la Presidencia de Colombia en la que todos los días, en las redes sociales y en la prensa, se avivaba el mismo fuego cruzado. Nadie se salvaba de ser, alternativamente, un fascista, un castrochavista o un idiota. Además, mi suegro estaba muy enfermo y yo comencé a sufrir de la columna.

Creo que esas tres circunstancias –sumadas a mi fracaso previo en la práctica de numerosas artes– me empujaron a buscar una salida a la desesperación. Pensé que hacer chorizos podía ayudarme a distraer el cuerpo y la mente. Como cualquier persona confundida y azorada, me aferré a una fe intransferible y pueril.

RECETARIOS

El chorizo antioqueño hace parte inseparable de la comida regional y desborda los límites de la propia individualidad. “Está ahí” cuando uno nace, como filosofaría Heidegger. De modo que la primera sorpresa al emprender mi proyecto fue constatar que ninguno de mis conocidos sabía hacer chorizos: todos habíamos comido chorizo, eso era claro, pero nadie había hecho uno. Esta evidencia me llevó a soñar co...

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Santiago Gallego Franco

Es profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín.

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