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El Malpensante

Breviario

Con una cruz basta

... para señalar el declive de Acapulco, que no hace mucho fue el balneario más atractivo del mundo.

Fotografía de Michal Lech

Al llegar a La Quebrada, zona emblemática del viejo Acapulco en su época de oro y desde cuyo punto más alto se lanzan los famosos clavadistas, sorprende no solo la belleza insólita de un dedo de mar en medio de la roca labrada por la fuerza de una explosión producto de la acción humana, sino también la presencia de una cruz de factura reciente. Pertenece a una iglesia evangélica en construcción, anexa a un hotel para turismo económico con una vista al mar de lujo. La Quebrada y el famoso restaurante La Perla, ubicado en el hotel, viven de sus glorias pasadas cuando desfilaban por ellos la crema y nata de la farándula, la política y el empresariado internacionales.

La cruz de la iglesia llama la atención al caminar por un paseo de la fama marcado con bolas de chicles aplastadas, que luce nombres como el de Jacqueline Kennedy, la famosa viuda del asesinado presidente estadounidense. Promete la salvación eterna a los pecadores, tan abundantes en las localidades marinas, sobre todo en fechas como la Semana Santa. No cabe duda de que se trata de un avance de la fe cuya carga simbólica no es poca: promete una renovación en medio del empobrecido y deteriorado casco del que ha sido uno de los balnearios más famosos del mundo. Escuchamos conversar sobre la iglesia a dos hombres vestidos de pantalón gris y camisa azul manga larga, con las negras cabelleras lisas peinadas con fijador. El prototipo masculino de estos caballeros de la fe recuerda los años cincuenta del siglo pasado.

Para los viajeros extranjeros, Acapulco ya no posee el brillo que todavía tiene para los nacionales de diverso poder adquisitivo. En el viejo Acapulco los hábitos turísticos de gente más acomodada –tragos, traslados, masajes– son visibles en playas como Caleta y Caletilla, cerca de viejas construcciones, y en un parque acuático llamado Mundo Marino, cuyos empleados estaban en huelga por falta de pago. La multitud me recordó las playas de mi caribeño país en día domingo; es el gentío que espanta al turismo que persigue la soledad en un mundo superpoblado. Este huyó primero a Acapulco Dorado y luego a Acapulco Diamante, las otras dos zonas en que se divide la ciudad.

Una masajista con pocos dientes se ofrece como experta y asegura que está en Facebook y YouTube,...

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