Google+
El Malpensante

Artículo

Chamánicos: la búsqueda metafísica de los Aterciopelados

Entre 1998 y 2000, Andrea Echeverri y Héctor Buitrago lanzaron dos de sus discos más importantes y participaron en más de treinta ceremonias de toma de yagé, la planta sagrada de la selva. Esta es la evocación de aquel período en que el grupo exploró ese espacio común en las artes: aquel donde se conectan la creatividad y las sustancias psicotrópicas.

© Aterciopelados | Ruven Afanador | Marca País Colombia

 

En junio de 1998 apareció en todas las tiendas de música Caribe atómico, el cuarto álbum de la banda de rock bogotana Aterciopelados. Era un avance natural con respecto a los discos anteriores: lo que en un comienzo fue rabia y desgarro (recordemos sobre todo el primer disco y su estética punk) se fue decantando hacia una manera más narrativa, más envolvente, de hacer canciones.

Estaba, por ejemplo, “El estuche”, ese llamado de Andrea Echeverri, con requinto y ritmos electrónicos, a mirar la esencia y no las apariencias. Tal inquietud tuvo su origen en el trabajo de Andrea con las artes plásticas. Era una época en que abundaba la publicidad de productos para adelgazar con las consabidas fotos de “antes” y “después”. Ella tomó esa idea para hacer unas serigrafías de círculos ensamblados con imágenes de mujeres que iban de la más gorda a la más flaca, recordándonos que 90-60-90 son solo tres cifras vacuas que, simplemente, suman 240.

Toda esta reflexión fue detonada por una lectura de Simone de Beauvoir. Andrea lo recuerda con mucho detalle:

–Ella decía que el tacón, el corsé, todo eso, eran maneras de tener a la mujer aplacada, de que tuviera que caminar más despacio que el hombre. Y yo leí eso y dije: “¡Guau, es cierto!”. Por ahí empezaron propuestas, no solo plásticas, sino de cómo vestirse, de cómo verse. Y eso finalmente se expresa en la canción “El estuche”.

La respuesta de los Aterciopelados frente a una sociedad superficial era plantear un mundo de riqueza interior. Entraban en la cultura popular, pero sin someterse a todas sus reglas.

Y así llegaba también el activismo ecológico. “Humo y alquitrán” habla de la contaminación del aire, “Caribe atómico” de la contaminación del agua. No es común esa redundancia en un álbum de rock, pero aquello respondía a una preocupación genuina. Se habían ido de paseo a las playas de Taganga, en el departamento del Magdalena, y cuando se metieron al mar...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Juan Carlos Garay

Autor de la novela "La nostálgia del melómano". Actualmente es el realizador del programa radial "La Onda Sonora", que transmite Radio Nacional de Colombia.

Julio 2019
Edición No.209

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Mecenas malpensantes


Por El Malpensante


Publicado en la edición

No. 207



Agradecemos a todos los que nos han apoyado a través de nuestro Fundraising. Recuerde que puede hacer su donación aquí [...]

Cómo saber si eres un trol cultural


Por El Malpensante


Publicado en la edición

No. 208



. [...]

Lo que el abrazo abarca


Por Juan Miguel Álvarez


Publicado en la edición

No. 202



Una mujer desplazada por la guerra coincide con un exparamilitar en un centro de reconciliación del Caquetá. Ahí donde también se suman ahora exguerrilleros, se miran, se m [...]

Tres piedritas hepáticas


Por Hernán Bravo Varela


Publicado en la edición

No. 193



De manufactura muy diversa, pero igual de encantadora, este trío de ensayos aborda la música, el cine y el sentido del gusto (incluyendo el gusto por el arte) con un ingenio prodigioso. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores