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El Malpensante

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La continuidad del barro

Elemento esencial en las  indumentarias de este especial, en el barro el artista Felipe Cuéllar encontró la plasticidad necesaria para sus creaciones, “a medio camino entre el cuerpo y el espíritu”.

El escritor Paul Brito maquillado por Felipe Cuéllar con una mezcla de barro y minerales. || © Felipe Cuéllar.

 

Lo buscan fotógrafos, diseñadores de moda, productores de video, comparsas de carnaval, creadores de fiestas, para que los ayude a materializar alguna idea. A Felipe Cuéllar (o “Felipe Ginebra”, como también lo conocen) le gusta trabajar con todos, pero prefiere no encasillarse en ningún campo. Afirma que solo manteniendo su labor y su sensibilidad en un estado de permanente ductilidad puede explorar las intuiciones ajenas y propias. Por esa misma plasticidad prefiere no fijar su trabajo en una definición exacta. Ni siquiera la más literal: artista plástico. Máximo, se define a sí mismo como “creativo”.

Por esa misma ductilidad ha pasado de telas, papeles, acrílicos, metales, plásticos y maderas al elemento básico de la creación: el barro. Por eso su evolución personal ha ido paradójicamente de adelante hacia atrás: de los materiales más sofisticados e industrializados a los más naturales y primarios hasta llegar a esa mezcla de tierra, agua y minerales que somos nosotros mismos. De ahí también que su itinerario vital haya discurrido de una ciudad densa y elevada como lo es Bogotá, a una más terrenal y relajada, a orillas del mar y el río como lo es Barranquilla.

En Barranquilla fue justo donde Felipe encontró el barro y el carnaval, que para él son casi lo mismo, pues ambos están a medio camino entre la carne y el espíritu; ambos tienen la capacidad de engendrar máscaras y disfraces, y de desnudar el alma. En Barranquilla, Felipe pasó de los espacios y los textiles a los cuerpos y la tierra. La Puntica no ma’ es el nombre de la comparsa donde viene explorando la creación de personajes, que él concibe como extensiones de sí mismo, de su propio barro. “La puntica” es popularmente la introducción, el señuelo para desvirgar y penetrar otros cuerpos, pero también la parte del alma que se asoma al cuerpo para darle continuidad y relieve. El cuerpo como la puntica del alma; el cuerpo como extremo de una manguera que se pellizca para darle má...

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Paul Brito

Su libro "El proletariado de los dioses" (Collage Editores, 2016) estuvo nominado al Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana. Colabora con El Tiempo, Arcadia, El Heraldo y El Malpensante.

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