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El Malpensante

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VAR: Vigilar y castigar

La FIFA implementó el videoarbitraje hace apenas un año, y tanto los jugadores como los espectadores aún intentan aclimatarse a las nuevas condiciones. Sus defensores dicen: “El fútbol es más justo”. ¿Perdió su injusticia poética en favor de una justicia prosaica? ¿A qué sabe el fútbol posvar? 

Ilustración de Pathosformel. 

Mi novia suele obsesionarse casi con cualquier tema. Luego de que vimos el primer capítulo de Chernóbil, la serie de HBO, me dijo que estaba tan consternada con las heridas de los personajes que no podía dormir. Entonces fue a la sala a leer. Al otro día, en el desayuno, me resumió la investigación que había hecho sobre la tragedia, aprovechando el insomnio. Pobre de la Bibi. Apenas durmió unas horas.

La semana pasada mi novia se obsesionó con un recién nacido en Instagram, al que nombró “el bebé sin cuello”. No me gustan los bebés, pero de pronto Bibi dijo algo que me interesó sobre la criatura cabezona que había monopolizado su pensamiento: “Este bebé ha nacido en la era posvar”. Primero me sonó a una referencia atómica, un rezago del Armagedón que veníamos digiriendo gracias a HBO, pero luego entendí que se refería al fútbol. No era casualidad, ese mismo día Chile había eliminado a Colombia de la última Copa América.

Con “posvar”, mi novia se refería a la era que ha inaugurado el video assistant referee en el fútbol, un avance tecnológico que pone fin al tiempo mítico de la mano de Dios. Para entender a Bibi, recordemos este hito que ha sido narrado tantas veces: Mundial de México 86. Argentina versus Inglaterra. Diego Maradona, también conocido como “el Pelusa”, anota un gol con la mano. Mientras celebra con sus compañeros al borde de la cancha del Estadio Azteca, el árbitro tunecino Ali Bennaceur, designado para ese cruce de cuartos de final, se deja amedrentar por los jugadores ingleses. Razón por la que decide consultar con el juez de línea si el gol es válido. El asistente lo confirma y la anotación pasa a la historia. Cambiemos la historia, entonces. Ahora supongamos que en 1986 existe el VAR y que Bennaceur prefiere consultar las pantallas en lugar de hablar con el asistente de línea. Decisión que, cinco minutos después, lo lleva a anular el gol de los argentinos, la fallida declaración de independencia en plena guerra de las Malvinas que el Diego describió así en su autobiografía: “Fue como robarles ...

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Harold Muñoz

En 2017 ganó el Premio Nuevas Voces Emecé-Idartes con su novela "Nadie grita tu nombre", que en 2018 fue nominada al V Premio de Narrativa Colombiana de la Universidad Eafit.

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