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El Malpensante

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Las hormigas

Un arquitecto que ha dedicado su vida a proteger el patrimonio construido alerta sobre cierta peste omnipresente: los turistas, capaces de inmolarse y destruir lo que haya a su paso con tal de tomarse una selfie o llevarse un souvenir.

© Gesman Tamang.

“La tragedia de nuestro tiempo consiste en que la estupidez se ha puesto a pensar.”

Oscar Wilde

El siguiente texto es una reacción a la foto publicada en la prensa y en internet a propósito del trancón de montañistas en el monte Everest. No se trata de un montaje. Lo primero que esa imagen evocó para el autor fueron las filmaciones entomológicas sobre hormigas, emitidas en canales de televisión como National Geographic y Animal Planet. En la foto, las hormigas humanas avanzan en su demencia colectiva hacia el lugar más improbable para “turistear”, el punto más elevado del planeta Tierra, la cumbre del monte Everest, cuyo nombre original en nepalés significa “la frente del cielo”. El espectáculo es insensato; las filas semejan una doble columna de hormigas trepando y bajando por un muro vertical. Los insectos hacen este tipo de cosas para sobrevivir. Para qué lo hacen las hormigas humanas es un desagradable enigma, pues estas son cruelmente indiferentes ante la muerte de otros que desean llegar a la cumbre. Algunas fotografías en internet muestran también un cadáver que fue empujado al vacío para despejar el camino a las restantes hormigas. La analogía hombre-hormiga no es meramente gráfica, también es válida en cualquier parte del planeta. Viajar, reproducirse o matar son actividades de origen instintivo y de conveniencia circunstancial, tanto en los insectos como en los mamíferos. Así como hay insectos peligrosos y otros que no lo son, también existen unos cuantos turistas civilizados entre millones de viajeros en estado primitivo, muy similares a insectos nocivos, realizando actividades totalmente fuera de control. Una minúscula minoría de turistas inteligentes quizá admiran la hazaña inicial de sir Edmund Hillary y el sherpa nepalés Tenzing Norgay en el Everest. Pero no van a formar trancones, imbécilmente, en su camino hacia la cúspide del planeta.

G. T. 


Hormigas versus patrimonio construido

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Germán Téllez

En 1978 fue elegido Honorary Fellow del American Institute of Architects. En 1986 fue condecorado con el Premio Nacional de Arquitectura otorgado por la X Bienal de Arquitectura Colombiana.

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