Google+
El Malpensante

Cine

"Sos mi hijo y sos un monstruo"

Reseña de "Amigo de nadie"

Un hombre de clase alta emprende la tarea de limpiar a Medellín de “gentuza”. ¿Cuál es el mecanismo de este thriller cuyo tema no ha sido tan explorado en el cine colombiano?

© Fotogramas cortesía de TocTalk Comunicaciones.

Amigo de nadie, el tercer largo de ficción de Luis Alberto Restrepo, empieza con esta aclaración en letras blancas sobre fondo negro:

En los últimos veinte años del siglo pasado, Medellín vivió un punto de quiebre. Una avalancha de insensatez trastocó las costumbres, la estructura social y la configuración moral de la ciudad. La violencia política y el narcotráfico la convirtieron en pocos años en uno de los lugares más peligrosos del mundo. En ese contexto se desarrolla esta historia.

Luego la cámara desciende de un frondoso árbol hasta la reja que da acceso a la mansión donde vive Helena Vidal, la hija de un poderoso empresario antioqueño. Otro letrero indica que estamos a finales de los años noventa. Con el anzuelo de entregarle un arreglo floral a la señora, un grupo de tres asesinos engaña a una empleada del servicio y dos de ellos logran entrar a la casa y asesinan a Helena. Esto da paso a una escena en la que Julián, el hijo de Helena, es informado en la cárcel sobre la muerte de su madre. Entonces un fundido a blanco nos lleva veinte años atrás a una reunión de los Vidal, en la que discuten qué medidas tomar después del secuestro de uno de los miembros de la familia. El patriarca les hace prometer a sus descendientes que nunca pagarán un peso a secuestradores, y deja claro que no se dejará llevar al monte: “Tenemos que empezar a pensar cómo vamos a protegernos por nuestros propios medios”. En los primeros cinco minutos, la película nos ubica escuetamente en su nudo ideológico y siembra la expectativa sobre cómo lo va a desatar.

En la escena siguiente unos niños zorreros, que se ven sucios y amenazantes, le intentan robar la bicicleta a Julián. Su madre lo salva y sana sus heridas. “Es que este barrio se llenó de gente maluca”, le dice Helena al niño. “Voy a ir a matar a esos ladrones”, le responde Julián. Y así sucede. Empieza su camino de conversión de niño privilegiado en monstruo que no mata solo a la “gente maluca” sino a sus más íntimos. A pesar de que la familia no se entera de esa primera muerte, Julián es enviado a Estados Unidos, de donde regresa c...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Pedro Adrián Zuluaga

Es autor de los libros "¡Acción! Cine en Colombia; Literatura, enfermedad y poder en Colombia: 1896-1935", y "Cine colombiano: cánones y discursos dominantes".

Octubre 2019
Edición No.212

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

La marihuana de mi infancia


Por Javier Ortiz Cassiani


Publicado en la edición

No. 212



Una miniatura de lo que pasaba en varias zonas del país durante los años setenta: el autor de esta crónica personal y sus sobrinos ideaban maneras cotidianas de domesticar y afron [...]

¿Poeta o profeta?


Por Rodrigo Blanco Calderón


Publicado en la edición

No. 204



Michel Houellebecq lo hizo de nuevo: en su más reciente novela predijo el presente político de Francia y la aparición de los “chalecos amarillos”. Un admirador de su o [...]

La herencia de la abuela


Por María Alejandra Barrios


Publicado en la edición

No. 212



Un cuento de la iniciativa Nuevas Voces. [...]

Mirar por la rendija


Por Cristian Patrasconiu


Publicado en la edición

No. 204



Uno de los frecuentes candidatos al Nobel confiesa su necesidad de llevar diarios, esos cuadernos por donde se cuela la luz. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores