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El Malpensante

Margaritas

Deshojan Andrés Burgos y Martín Franco

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Me gusta mucho

Los blogs. Más allá de las sesudas discusiones sobre el papel que desempeñan estas bitácoras virtuales en los espacios de opinión pública o de la forma como, supuestamente, los bloguersvan –digo, vamos– a cambiar el escenario mediático, creo que de un tiempo para acá no se ha inventado mejor herramienta para que una manada de ociosos se dedique a mamar gallo. Porque no nos digamos mentiras: si aquel que escribe es un desocupado, el que redacta un blog es un verdadero haragán. Uno no hace un blog para convertirse en adalid de la verdad y desmentir todo lo que dice un periódico como El Tiempo (aunque los hay); ni para transformarse en el primer escritor virtual que desbancará a Coelho en ganancias (aunque también los hay); ni para convertirse en una estrella del ciberespacio (aunque abundan los aspirantes). Uno hace un blog para divertirse. ¿Que hace falta la mano del editor? ¡Pues claro! Pero, ¿a quién le importa? La ventaja de un blog –o la desventaja– es que el autor puede poner cualquier cantidad de barbaridades para que amigos y detractores se rían, bien sea porque escribe divertido o porque redacta puros disparates. O para que no lo lea nadie (que también los hay, y son legión). Hagan la prueba: saltando de blog en blog uno pasa fácilmente de la carcajada a la indignación. Por eso me encantan.
 
 
Poquito (y con culpa)
 
La televisión regional. No sé si es masoquismo o puro morbo, pero los programas de televisión regional se me hacen divertidísimos. Debería tomarlos en serio, pues sé que sus realizadores tratan de brindar al televidente un buen producto (¿sí?), pero es que no puedo dejar de reír al ver que muchos de estos magazines parecen ejercicios de clase en la universidad. Me abstengo de generalizar porque varios de estos canales no están en mi operadora de cable, pero sí puedo hablar del que más placer culposo me genera: Telecafé. Uno ve programas como Buenos días eje, Break y el show de Los dementes del kinto patio y no sabe si reír o llorar. Con el primero, mirando a un presentador tipo Carlos Calero en versión paisa, me río; con el segundo, viendo a dos jóvenes que hablan de rumba y se la montan entre ellos, cambio el canal y luego vuelvo, arrepentido; y con el tercero, que es con el que debería reír, lloro a moco tendido. Y es...

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Andrés Burgos

Es el autor de 'Manual de pelea', 'Nunca en cines' y 'Mudanza'. En 2012, realizó su primer largometraje 'Sofía y el terco'.

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