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El Malpensante

Portafolio gráfico

Los haluros de plata en el archipiélago

Fotografías de Philip Phillips.

Curaduría de El Malpensante.

 

Historia del primer fotógrafo que retrató los rostros, la arquitectura y los paisajes locales, dejando de paso su impronta en la memoria de los habitantes.


1. Retrato de Philip Phillips.

 

“Philip Phillips, Photographer”, dice el sello seco estampado en la esquina inferior derecha de las fotografías que el jamaiquino tomó de San Andrés durante buena parte del siglo XX, tiempo en el que vivió en la isla con su esposa Floreta, su hijo Wendel y sus hijas Enid y Rita.

Mister Philip, que ya había recorrido las islas cercanas a San Andrés pertenecientes a Panamá y a Nicaragua, llegó de Jamaica por invitación de su primo el doctor Thomas Hemmans, un médico muy prestante de San Andrés que también había llegado de Jamaica años atrás. Philip no era un hombre alto, tenía una tez morena clara y en su rostro se mezclaban varias razas. No vestía de forma muy elegante: usaba camisa de manga larga de colores claros, pantalones cafés siempre ajados y un sombrero que había perdido su forma original por el cansancio del ajetreo diario. Era de voz suave y, cuando hablaba en inglés, tenía un acento definitivamente británico. Pero le era más fácil entablar diálogos a través de las fotos de amaneceres y atardeceres que capturaba, o de los rostros que se encontró en la comunidad durante los años que vivió con nosotros y que retrató concienzudamente. Era difícil calcular la edad de Mr. Philip, pues, al igual que sus fotografías, envejecía con dignidad. Era un hombre inconfundible, empezando por su nombre y apellido, con aquella peculiar repetición. No había entonces, ni hoy que yo sepa, nadie con ese apellido, que tiene las letras iniciales de photography.

 

2. Atardecer en la isla de San Andrés. Se puede ver a un hombre remando en una canoa.

 

Mr. Philip trajo al archipiélago de San Andrés el poder de la fotografía en una época en la que no se conocían fotógrafos profesionales ni aficionados en estos parajes. Nadie con quien yo haya hablado recuerda haberlo escuchado referirse a su vida pasada en Jamaica, y tampoco al tiempo que pensaba quedarse en las islas ...

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