Google+
El Malpensante

Artículo

Los caribeños apenas conocemos el Caribe

Un afectuoso poeta ensancha su abrazo para unir a su natal República Dominicana con una prima lejana de la mismas aguas, pero de mares colombianos.

Ilustración de Juan Nicolás Duarte

 

Aunque el título de este texto puede sonar como una boutade, tristemente no lo es. Para comprobarlo tan solo hay que acercarse a cualquier caribeño y preguntarle cuántas islas del Caribe ha visitado y, en el mejor de los casos, te va a dar referencias de dos o tres. De hecho, son pocos los que han recorrido todo el conjunto de islas de este mar, y de seguro lo han hecho a bordo de un crucero, mirando de lejos los pedacitos del jarrón roto que es nuestra región insular, como la describió Derek Walcott.

A veces resulta más sencillo y barato realizar un viaje a Europa y a Norteamérica que a uno de nuestros países vecinos. Casi siempre, para acceder a algunas de las islas del Caribe, hay que hacer escalas en Panamá o Miami. Pero bueno, esto les resulta absurdo a los extranjeros, quienes motivados por las cortas distancias que muestran los mapas se imaginan que es sencillo arribar al mediodía a Puerto Rico, al final de la tarde estar en Haití y a la mañana siguiente en Cuba. Recuerdo el caso de una editora que me contactó para que hiciera un reportaje en las islas Caimán. Al responderle haciendo una lista de los gastos que necesitaría cubrir para viajar –el impuesto de la visa británica y los costos del vuelo con escala en Miami y de los hoteles–, no volvió a contactarme.

Hace unos meses me invitaron a participar en la Filsai 2019, que celebran en la isla de San Andrés, y tan pronto me enviaron el boleto de avión y el programa del evento, empecé a frotarme las manos pensando que con este viaje aumentaría mi excepcionalmente corta lista de islas del Caribe visitadas.

Viajé a finales de septiembre. Para llegar al “mar de los sietes colores” abordé un avión de Santo Domingo a Panamá, y de ahí otro vuelo hasta el Aeropuerto Internacional Gustavo Rojas Pinilla. Sin embargo, al salir de este tuve la sensación de que no me había movido de la República Dominicana: el clima, el caos vehicular y el tumbao de la gente al andar me recordaban mi barrio. Es más, el taxista que me llevó hasta el hotel se parecía un montón a un tío mío. Pero al rato empecé a distinguir las diferencias entre parientes quizás leja...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Frank Báez

Es editor de la revista Global y de la revista de poesía Ping Pong. Su última colección de poemas, "Este es el futuro que estabas esperando", fue publicada en 2017 por la editorial Seix Barral.

Diciembre 2019
Edición No.214

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Ajiaco caliente


Por Kevin Nieto


Publicado en la edición

No. 206



Una receta para la sopa desencadena una persecución en la época de la  violencia bipartidista. [...]

Rabia


Por Julián Isaza


Publicado en la edición

No. 218



Un cuento de Julián Isaza [...]

Escribir sobre Estados Unidos


Por Betina González


Publicado en la edición

No. 208



¿Cómo narrar la cotidianidad de ese imperio que, pese a bombardearnos con sus expresiones culturales, hoy tan familiares, nos hace sentir alienados en su suelo?   [...]

Ave que canta en la selva y no se ve


Por Paul Brito


Publicado en la edición

No. 215



Cada vez que descuida su postura en público, este escritor escucha la melodiosa voz de su padre. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores