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El Malpensante

Ficción

Índice de primeras líneas ordenadas alfabéticamente

.

Ilustración de Armando Fonseca

 

4.

A los cuatro años solo quiere comer pasta y le gustan los chistes de animales. Su favorito es el que sigue: “‘Mamá, mamá, ¿por qué tengo un agujero en el culo?’”, preguntó el cerdito. ‘Porque si lo tuvieras en la espalda serías una alcancía, tonto’, respondió la madre”.

 

18.

A los dieciocho años de edad comienza a estudiar cine, se separa de su novia,

su gato muere.

 

17.

A los diecisiete años va mucho a los cineclubes, se emborracha con regularidad –aunque menos que su madre–, se afeita la cabeza, se lía con una chica mayor que conoce en una fiesta y estudia cine; un día huyen de una proyección particularmente irritante y pasan por el baño antes de seguir su camino; su novia orina en un cubículo; ella, que ya ha orinado, se lava las manos: a ella no le ha gustado la película, a su novia un poco menos. (Es una película de cine español; de hecho, no deberían haber ido a verla.) Discuten a los gritos, se ríen a carcajadas de las pretensiones del realizador, que habló antes de la proyección: parecía nervioso; lo ridiculizan, imaginan su masculinidad aterida y pequeña, encogida en sus pantalones por el temor a no agradar al público, y en ese momento escuchan un pestillo que una mano temblorosa descorre: por error, el director del filme se metió en el baño de mujeres poco antes de que ellas entraran.

 

2.

A los dos años parlotea y mide ochenta y seis centímetros de altura.

 

9.

A los nueve años no tiene amigas; lee todo lo que cae en sus manos. A esa edad ve borracha a su madre por primera vez, en la penumbra de la sala, con una maleta a su lado. (Pero la madre no se va.)

 

11.

A los once años decide que va a ser librera, después toma la decisión de que será cirujana, más tarde se decanta por la arquitectura. Una suave pero persistente presión ejercida por su madre y por su familia materna –que salta y se despliega ante la ausencia del padre como si fuera una rana de papel o cualquier otro monstruo similar– la lleva a considerar profesiones “femeninas” que supuestamente serían más afines a su naturaleza, pero ella las rechaza todas; sobre todo, se niega a ser maestra.

 

6.

A los seis años tiene un atisbo de lo que será su educación formal a partir de ese momento: mañanas desperdiciadas y tareas intelectuales de escasa relevancia renovadas a diario, como en el mito de Sísifo, que solo leerá años más tarde, no precisamente a causa de esa educación formal sino a pesar de ella y/o en su detrimento.

 

7.

A los siete años ve discutir a sus padres, ve a su padre irse de la casa y regresar esa noche, trayéndole un regalo que ella olvida a continuación: un ejemplar de Winnie the Pooh de A. A. Milne, lo cual no carece por completo de importancia.

 

25.

A los veinticinco años lleva siete alimentando la fantasía privada de que su gato todavía vive: le deja pequeños cuencos de agua por todo el apartamento, lo llama en voz baja, cuando llora cree sentirlo en sus brazos.

 

24.

 A los veinticuatro tiene su primera depresión seria y a continuación su primera amiga de verdad; se aficiona al caldo de gallina que ella le prepara, se siente sola. Una sola vez se acuesta con su amiga, pero después las dos fingen que eso no ha sucedido.

 

5.

Acaba de cumplir los cinco años cuando intuye que será hija única, que no habrá otro niño u otra niña en la casa para ser su rival y su compañero de juegos.

 

19.

Acaba de cumplir los diecinueve años de edad cuando se va a vivir sola. (Aunque, desde luego, lleva viviendo sola desde que su madre empezó a beber, al comienzo de un largo período que dura ya diez años y en el que un año solo se diferencia del siguiente por las breves y nunca muy exitosas interrupciones de la rehabilitación, que son como las brazadas que un borracho realiza al final de una barra para atraer la atención del camarero.) Una especie de culpa inconfesable lleva a su padre a pagarle el arriendo de su primer apartamento, en un edificio que tiene decenas de señales luminosas en los pasillos, todas prohibiendo el paso.

 

1.

Antes de cumplir un año comienza a andar, se lleva a la boca todos los objetos que encuentra y luego los arroja al suelo; después los recoge y se los lleva a la boca para arrojarlos otra vez al suelo.

 

10.

Aún no ha cumplido los diez años cuando su padre le pone en los brazos a su hermana pequeña. Están en un hospital y la nueva niña le parece una especie de renacuajo enrojecido: ella se asombra de que no salte de sus brazos y se aleje pasillo abajo croando con una voz melancólica.

 

21.

Celebra su vigésimo primer cumpleaños en una casa de campo en las afueras, con amigos; son cuatro parejas. Cuando termina el fin de semana todos se han acostado con todos, y hablan de ello o no hablan en absoluto.

 

26.

Dos años después de su primera depresión tiene el atisbo o la intuición de que esta se ha disipado; trabaja en un centro de documentación fílmica, ha regresado a su color de cabello natural tras años de experimentos que han rozado el escándalo. A su madre le detectan un cáncer de páncreas y comienza a recorrer junto a ella el periplo usual de operaciones y quimioterapia del que no sale bien porque no sale. Al final su madre es un pequeño cuerpo radioactivo en el interior de un ataúd sobre el que se reclina su padre para besarla en los labios y rendir de esa forma un homenaje póstumo e innecesario al amor que alguna vez tuvieron, durante un funeral que se parece a todos los demás funerales de la historia excepto por uno o dos detalles, incluyendo la identidad de la persona muerta.

 

13.

Menstrúa, se come las uñas, tiene trece años, pasa una semana sola en la casa alimentándose con sándwiches de pasta con mayonesa cuando su madre se rehabilita, por primera vez. Una noche, muy tarde, ve un documental sobre unas anguilas eléctricas que viven en la más absoluta oscuridad de las fosas marinas: se convocan con un resplandor verdoso y titilante pero no pueden acercarse las unas a las otras porque si lo hicieran morirían electrocutadas; no se aparean, no se miran: eyaculan y ovulan en pequeños sacos en los que la vida empieza a latir de inmediato, prácticamente en el mismo momento en que se pierden en la oscuridad sin haberse tocado siquiera.

 

20.

Pasa un año como estudiante Erasmus en Francia; aprende de vinos, que es todo lo que hay para aprender

por allí.

 

16.

Pierde la virginidad, su madre bebe, ella se pasa tres meses pintando cuadros abstractos de una fealdad absoluta, ajena a toda intención y a todo cálculo; cuando se da cuenta los destruye y filma su destrucción. Un compañero de colegio vive en su casa unos seis o siete meses, ante la indiferencia de la madre; cuando se marcha, se lleva algunos de sus libros y un par de bragas.

 

14.

Se aficiona a responder todas las preguntas con la frase: “Para empezar, hablemos de otra cosa”. Su madre le regala un gato, ella se come las uñas, el gato se come su propio vómito, lo dos crecen descontroladamente.

 

15.

Él se llama Óscar y luego se llama Víctor y a continuación se llama Juan Pablo, y en todos los casos se comporta con ella como un imbécil delante de sus amigas y, en general, en cualquier otra circunstancia.

 

3.

Solo tiene tres años cuando escribe su nombre por primera vez; salta y se contorsiona en su pequeña silla como si fuera un pez rojo dentro de una pecera que alguien hubiese desaguado un momento atrás.

 

22.

Su padre vuelve a divorciarse, lo cual los aproxima brevemente: cenan juntos un par de veces; rodean en su conversación una conversación posible sobre lo que él les ha hecho a ella y a su madre cuando las abandonó, pero esa conversación nunca tiene lugar. Van juntos al cine y se apartan electrizados cuando se rozan en el apoyabrazos de las butacas, como las anguilas eléctricas del documental que ella vio alguna vez, como si tuvieran miedo de hacerse más daño del que ya se han hecho.

 

23.

Su trabajo de final de carrera es una relectura del guion con el que Steven Arnerich hizo un mash-up de Stalker, de Andrei Tarkovsky, y Winnie the Pooh.

 

8.

Sus padres se divorcian poco antes de que ella cumpla los ocho años. Se lo comunican con palabras que ella olvida de inmediato, subyugada como está por la observación de los cambios que se han producido en su padre, quien hace varias semanas no duerme regularmente en la casa: el padre tiene una camisa nueva, un flequillo juvenil que le cae sobre la frente, unas gafas distintas; sonríe mientras le habla del divorcio, como si su sonrisa fuese un síntoma histérico, algo absolutamente incontenible.

 

12.

Un día de mayo, cuando acaba de cumplir los doce años, la expulsan de su primer colegio. Lee las versiones de los mitos griegos escritas por Robert Graves. Sísifo, etcétera.

 

27.

Veintisiete años y lleva cuatro sin pareja; no sabe si le gustan los hombres o las mujeres, pero sabe que le gusta su trabajo y la mujer en la que se ha convertido, contra toda probabilidad o cumpliendo una ley estadística. Un día recuerda que hace mucho tiempo no visita el mar y conduce hasta la playa más cercana: es invierno, no hay nadie en la playa, donde el viento continúa con su tarea habitual de desplazar las dunas revelando bajo ellas podredumbre y rocas (Sísifo, etcétera). Mientras camina por la playa, descubre una roca perfecta, una roca circular que yace en medio del paisaje sin la compañía de ninguna otra roca, completamente sola. Ella se detiene a observarla: lo que haga a continuación va a marcarla para lo que le queda de vida, y lo sabe; sabe que después de hacerlo va a seguir viviendo con la certeza de haberlo hecho, cualquier cosa que haga. Naturalmente, no hay explicación racional, no hay forma de justificar lo que hace, ni de fundamentar que no lo hiciera si hubiese desistido de ello. A continuación se agacha y voltea la roca con las dos manos; la roca exhibe una parte inferior que es igual a la de arriba, excepto porque conserva la humedad de la arena en la superficie. Después de voltearla para nadie, solo para ella, y para la roca que permanece a sus pies, en medio de la playa, ella se aleja, esta vez tratando de no dejar ninguna huella sobre la arena.

 

 

 

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Patricio Pron

Autor de la novela ?Mañana tendremos otros nombres?, ganadora del Premio Alfaguara 2019. En 2010 la revista Granta lo seleccionó como uno de los 22 mejores escritores jóvenes de Latinoamérica. Ha sido traducido a más de diez idiomas.

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