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El Malpensante

Artículo

París ya no era una fiesta

O las antimemorias que no transcribí

Un escritor colombiano subarrienda su pequeña buhardilla francesa, luego de alquilarse él mismo a una anciana provocadora. Convertido en concubino literario, huye de una relación tóxica y de un París asediado por pirómanos y terroristas, solo para ser notificado de que anda con un pie en la cárcel.

Ilustración de Juan Crayón

 

 

1.

 

 

Llevaba tres semanas en la Dordoña intentando convencer a Marie-Claude de que terminara de dictarme sus memorias, cuando en la madrugada de una noche de juerga la policía llamó para avisarme que acababa de convertirme en un habitante de calle: la pieza de nueve metros cuadrados en la que había vivido mis mejores años parisinos era devorada por las llamas de un incendio criminal.

–¿Incendio? Imposible –respondí.

Que no me hiciera el pendejo, me dijo el gendarme en su jerga policial, ya sabía que la habitación había sido subalquilada, requerían mi presencia de inmediato en el lugar de los hechos para verificar las autorizaciones, que todo se hubiera hecho según lo establecido por la ley. De lo contrario, me vería en serios problemas.

–¿Problemas? ¡Mis libros! –grité enseguida sintiendo que se me quitaba la borrachera.

¿Tenía el teléfono del propietario? ¿Vivía con alguien más? ¿Cuándo era la última vez que habíamos hablado? Los vecinos habían oído voces desconocidas –como los tabiques que separaban nuestras ratoneras eran tan delgados, ya nos conocíamos hasta el registro de nuestras flatulencias–, era posible que adentro hubiera muertos.

¿Muertos? ¡Bárbara! De golpe la vi calcinada en nuestro lecho, el mismo canapé donde nos habíamos propuesto elevar a una praxis insospechada las enseñanzas del marqués de Sade. ¿Le habría salido el tiro por la culata y su romance con el belga le habría costado la vida? El que a coño mata, a coño muere, decía ella. Pero no podía ser. En su versión, el belga era un alma de Dios. ¿O, sin avisarle, Edgardo había regresado de África...

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Mauricio Polanco Izquierdo

Es licenciado en lenguas extranjeras de la Universidad del Valle y tiene una maestría en literatura comparada de la Sorbona. Publica sus escritos en El Malpensante con cierta periodicidad.

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