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El Malpensante

Breviario

Ave que canta en la selva y no se ve

Cada vez que descuida su postura en público, este escritor escucha la melodiosa voz de su padre.

Ilustración de ©Geison Castañeda • Instagram @cromalario

 

 

Solo me queda el recuerdo de tu voz como ave que canta en la selva y no se ve.

Rafael Escalona, “Largo lamento”.

 

 

A veces cuando entro a un lugar y me están observando, escucho la voz de mi padre recordándome que enderece el hombro derecho, pues, según él, lo dejo caer más que el izquierdo y eso le resta elegancia a mi figura. La voz es nítida, como la de un canario en una jaula. Aun así, lo último que hago es nivelar los hombros, con la esperanza de oír de nuevo la voz de mi padre repitiendo el consejo. Pero nunca vuelvo a escucharla. Me toca esperar otro día, cuando llego desprevenido a otro lugar donde me estén esperando o donde de pronto volteen a mirarme.

No recuerdo otros momentos en que pueda escuchar de forma tan clara la voz extinta de papá. Él mismo me decía que no creía en la vida después de la muerte, que todos morimos como lo hacen los pajaritos, sin emitir después el más mínimo silbido; lo decía él que era oriundo de las Islas Canarias y que cantaba tan hermoso como un ruiseñor. De hecho, lo recuerdo siempre entonando su canción favorita: “Contigo aprendí”, el bolero de Armando Manzanero.

Solía cantarla en todas partes: en la casa, en reuniones familiares e incluso en lugares públicos, y mi madre siempre lo miraba de reojo con pudor. Especialmente le gustaba entonarla en la alta terraza de la Unión Española, un lugar que parecía una tarima, justo enfrente de la piscina. Era un barítono con un vibrato potente. La gente lo escuchaba con admiración.

Lo escuché cantar tanto aquel bolero, que me lo sé de memoria y desde que nació mi hija se lo canto para arrullarla: “Contigo aprendí a ver la luz al otro lado de la luna...”. Y lo sigo haciendo aun cuando Emma ya no sea una bebé, tanto que ella también se lo sabe de me...

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Paul Brito

Su libro "El proletariado de los dioses" (Collage Editores, 2016) estuvo nominado al Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana. Colabora con El Tiempo, Arcadia, El Heraldo y El Malpensante.

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