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El Malpensante

Breviario

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Gracias a los avances de la medicina, dentro de poco quienes cumplan setenta se sentirán como treintañeros. ¿Qué haremos con el tiempo de sobra?

Two Women on the Shore, Edvar Munch. Xilografía a color, 1898. 

© Wikimedia creative commons

 

Vivir más de cien años no será ya, en el cercano o mediano futuro, una posibilidad excepcional para los individuos de la especie humana. La hipótesis, planteada desde hace tiempo por la medicina y otras áreas de la ciencia aunadas en este propósito, ha vuelto a ser formulada recientemente por expertos en alta tecnología como el británico Kevin Ashton, quien sostiene que, gracias a la implementación de dispositivos electrónicos vestibles en el campo de la salud, “la expectativa de vida de los seres humanos será de tres dígitos”.

Vamos, pues, a darlo por hecho: las personas, al cumplir 35 años, no sentirán ya, como Dante hace más de siete siglos, que han llegado a la mitad del camino de su vida, sino solo al primer tercio, o incluso al primer cuarto apenas; y cuando lleguen de verdad a la mitad de su vida, serán entonces aún unos mocetones de 70 años, con la lozanía y fortaleza de un treintañero de nuestros días.

¿Qué significado puede tener este revolucionario modelo etario? No pregunto por sus implicaciones demográficas, laborales, económicas, etc., sino por lo que cabría llamar su significado moral privado.

Logro distinguir tres posibles entre tales significados, en función del modo en que las distintas clases de individuos asumen las esperanzas de vida y el número de años que es deseable o tolerable permanecer sobre la faz de la Tierra.

Así, según la visión de los que conciben la vida como un proceso rápido y furioso, el nuevo escenario será una aberración. Unas expectativas de vida de 110 o 130 años representarán, en efecto, la más indecente de las propuestas para quienes, como el escritor Andrés Caicedo (en esencia, de la misma estirpe de Rimbaud), “vivir más de 25 años es una vergüenza”. En el ex...

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Joaquín Mattos Omar

Es columnista de El Heraldo. En 2010 obtuvo el Premio Simón Bolívar. Ha publicado las colecciones de poemas Noticia de un hombre (1988), De esta vida nuestra (1998) y Los escombros de los sueños (2011). Su último libro es En la madriguera del genio. Crónicas y ensayos sobre García Márquez (2015).

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