Google+
El Malpensante

Artículo

La fascinante y rocambolesca historia de Sebastián Iradier, los palomistas y una melodía que ha dado la vuelta al mundo

“La paloma”, una pegadiza habanera que lleva sonando más de 150 años, se toca en las bodas de Zanzíbar y en los entierros de Rumania. Ha sido interpretada hasta por un coro de campanilleros ciegos. En los karaokes de Indochina, la cantan como lo hacía Julio Iglesias en los años ochenta. En Rusia, es muy popular entre los estudiantes de domra. Y hay quien dice que refleja “todo lo que pasa en la vida”. Esta es la historia de una composición exitosa que condenó a su autor al olvido.

Álvaro González de Langarica con una parte de los discos que pertenecían a su padre. © Álex Ayala Ugarte

 

 

A mediados de la década de los cuarenta, Coco Schumann, un músico berlinés de ojos diáfanos y manos hercúleas, el hijo de una peluquera judía y de un tapicero evangélico convertido al judaísmo, solía tocar diferentes ritmos en Auschwitz para entretener a los guardias de las SS, evitar el pánico de los demás prisioneros y salvar su propio pellejo, mientras otros judíos, más débiles y desafortunados que él, se dirigían a las cámaras de gas como vacas que intuyen que acabarán en el matadero. Para Schumann, que había llegado a Auschwitz procedente del campo de concentración checo de Theresienstadt, donde formó parte de los Ghetto Swingers –un grupo de jazz liderado por prisioneros, pero usado por los nazis para tratar de lavar su imagen y negar el exterminio–, era muy doloroso enfrentar los malos recuerdos. Entre los restos que dejaron en los campos las víctimas del Holocausto había dedales, relojes, pedazos de cuero de zapatos viejos, colgantes, encendedores, amuletos, llaves, cubiertos. Objetos que podrían formar parte de una habitación cualquiera, pero que resultan estremecedores en cuanto nos enteramos de que son las huellas tangibles de una purga siniestra. La música fue uno de los pocos bálsamos para los prisioneros durante el encierro. El rastro sonoro de aquellos días, sin embargo, se siente ahora como si fuera un eco disperso. Antes de morir a los 93 años –en 2018–, Schumann recordaba a veces que los oficiales del campo obligaban a los músicos cautivos a interpretar “La paloma”, una mítica habanera escrita por el compositor vasco Sebastián Iradier en la segunda mitad del siglo XIX. El jazzista alemán, que pedía que lo identificaran como un músico que estuvo recluido en un campo de concentración y no como un sobreviviente de un campo...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Álex Ayala Ugarte

Fue director del dominical de La Razón, editor de Pulso y fundador de Pie Izquierdo. Premio Nacional de Periodismo de Bolivia (2008). Ha publicado cuatro libros: Los mercaderes del Che, La vida de las cosas, Rigor mortis y Ser payaso es cosa seria.

Junio 2020
Edición No.219

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Mirar por la rendija


Por Cristian Patrasconiu


Publicado en la edición

No. 204



Uno de los frecuentes candidatos al Nobel confiesa su necesidad de llevar diarios, esos cuadernos por donde se cuela la luz. [...]

Mi yo montuno


Por Harold Muñoz


Publicado en la edición

No. 212



Un hombre va al barbero para que le muestre su yo exterior.   [...]

Calypso Rose y la legión de insumisas del Caribe


Por Maríamatilde Rodríguez


Publicado en la edición

No. 214



El calipso, ese género que plantea la abolición de las costras de la esclavitud con un ritmo que permite sonreír, se canta con la voz de esta negra “desobediente”. [...]

Bitácora


Por Danielle Lafaurie


Publicado en la edición

No. 209



Un recorrido por los parajes que visitó Ruven Afanador mientras tomaba las fotos que componen este especial. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores