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El Malpensante

Columna

Doblaje (III)

Una columna de Ezequiel Zaidenwerg sobre poesía y traducción.

 

Traducir un poema se parece a interpretar, en sus dos acepciones, una pieza de música: interpretación como exégesis, pero también como ejecución personal de un instrumento común.

 

 

Traducir un poema se parece a interpretar, en sus dos acepciones, una pieza de música: interpretación como exégesis, pero también como ejecución personal de un instrumento común. La partitura está ahí frente a nosotros para que la sigamos de cerca, pero también para que tomemos una distancia crítica. Traducir es un arte del subterfugio, es reinterpretar sin cambiar una línea del pentagrama. En su conferencia Juego y teoría del duende, cuyo título pone lo interpretativo y lo lúdico por delante de lo especulativo, Federico García Lorca lo explica de la mejor manera posible –al pasar–:

 

Otras veces, cuando el músico o el poeta no son tales, el duende del intérprete, y esto es interesante, crea una nueva maravilla que tiene en la apariencia, nada más, la forma primitiva.

 

 

No importa aquí calificar qué hace que un músico o un poeta sean tales. Lo importante, por el contrario, es la naturaleza de esa nueva maravilla: subsidiaria de la que supuestamente no era más que una versión, pero solo en apariencia. Abundan en la tradición poética ejemplos que ponen al mismo nivel “original” y “traducción”, o que directamente hacen de esta última la versión autorizada. Por ejemplo, Safo escribió un poema célebre que nos ha llegado en una versión fragmentaria. Traducida al castellano, esta podría sonar así:

 

Semejante a los dioses me parece

ese hombre que, sentado frente a ti,

desde muy cerca escucha cómo le hablas ]

con dulzura

y te ve sonreírle, seductora:

eso me hace parar el corazón,

pues si te miro apenas un instante,

pierdo el habla;

la lengua, silenciosa, se me quiebra;

y un fuego delicado me recorre

la piel; no ven mis ojos y me zumban

los oídos;

me cae un sudor frío, y un temblor

se apodera de ...

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Ezequiel Zaidenwerg

Su libro más reciente, "50 estados", es una antología novelada de poesía estadounidense contemporánea. Traduce un poema al día en zaidenwerg.com y produce el podcast Orden de traslado, con el que colabora El Malpensante.

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