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El Malpensante

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El tatuador de La Picota: inocent_kidd

Ilustraciónes y fotos de inocent_kidd

 

Con una aguja y tinta, un extranjero preso en Bogotá dibuja figuras prolijas en la piel de sus compañeros de presidio. Símbolos que dan cuenta de las vivencias y anhelos de los reclusos, y de un diálogo entre crimen y tatuaje que se remonta a un par de siglos atrás.

 

Ilustraciones y fotos de inocent_kidd

 

 

Yo-mi piel,

mi piel dentro de mí,

mi piel donde descanso en superficie,

mi piel profunda como el limbo de los inocentes [...].

Chantal Maillard

 

 

En São Paulo y Puebla se tienen registros de fotografías y entrevistas que documentan la elaboración de los tatuajes en las colonias penales desde el siglo XIX. Se sabe, incluso, que los encargados de estas mantuvieron correspondencia con famosos criminólogos en Europa que trabajaban descifrando la piel tatuada de los reos en las cárceles francesas e italianas; hablo, por ejemplo, de los célebres Cesare Lombroso y Alexandre Lacassagne. Casi un siglo después, las maras de El Salvador, Honduras, Guatemala y México marcaron un hito en los registros signaléticos de todas las prisiones y comisarías de América Latina, y el tatuaje pasó a ser tomado más en serio. Pero en Colombia no existe ningún archivo exclusivamente dedicado al tatuaje, y si existen fotografías y anotaciones incidentales, estarán archivadas junto al bagazo de olvido que sirve de alimento a las polillas de la Fiscalía.

Entre tanto, inocent_kidd está cerca de tener 20.000 seguidores en Instagram. De él solo se sabe que tatúa dentro de la cárcel La Picota. Su primera publicación fue para el Año Nuevo de 2020 y, en solo cinco meses, se convirtió en el primer tatuador visible de las penitenciarías de Bogotá.

Durante la madrugada del domingo 22 de marzo pasado, cuando un motín en la cárcel La Modelo dejó más de veinte reclusos muertos y casi cien heridos, la de inocent_kidd fue una de las cuentas que difundió videos en tiempo real del barullo de disparos y de la percusión desesperada en los barrotes de las celdas. No los había grabado él, pero era uno de los pocos que tenía un perfil con seguidores y un celular con conexión a internet para difundir las imágenes que, desde diferentes cárceles, los presos se estaban compartiendo a través de WhatsApp. A la mañana siguiente hu...

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José Gabriel Dávila

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