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El Malpensante

Ficción

El falsificador

Un cuento de Rodolfo Lara Mendoza.

Ilustración de @_tom_deason

 

Tomé el trabajo la noche en que vi a mi hija llorar porque no tendría fiesta de quince. Llamé al Mochuelo de inmediato, no sin algo de pena, pues días atrás me había negado a aceptar aquel encargo. Como era de esperarse, el Mochuelo recibió con agrado mi llamada. Así que al día siguiente temprano me presenté en su oficina. Quedaba en el cuarto piso de un edificio que rezumaba humedad por sus paredes. El Mochuelo me salió al paso en la recepción, abriendo los brazos.

 

Ya dentro de su oficina me informó que se trataba de algo grande. Que si todo salía bien no tendría preocupaciones de dinero al menos durante un año. Lo cual era significativo para mí, que pensaba retirarme y debía responder, por lo pronto, por mi mujer y mi hija; aunque era la fiesta de quince de mi niña lo que en verdad me motivaba: la posibilidad de compensarle el llanto de la noche anterior, cuando le expliqué el estado de las finanzas de la familia, y ella, que no había terminado de cenar, sutilmente empujó el plato hacia un lado y desvió la vista hacia la ventana. Cuando volvió el rostro hacia mí, me pareció que reía, pero en realidad lloraba. A mí no me sorprendió saber que hasta entonces yo no conociera su llanto, pues ella era como yo, que no me conmovía con nada. No en vano decía mi mujer que los años me habían insensibilizado. Pero esa niña, que era mi tesoro, era también mi balsa, mi oasis de sensibilidad, y a la par que descubría su llanto, me hacía consciente de que no habría nada en el mundo que me rompiera tanto como verla llorar. Así mismo como lo hacía ella, casi riendo, seguramente debía de llorar yo. En realidad ni me acordaba.

 

En eso pensaba cuando el Mochuelo me entregó los papeles. Eran cuatro documentos en los que yo debía colocar la firma de un banquero. Con los documentos me entregó otra hoja. En ella me explicaba quién era el tipo, dónde vivía, qué lugares frecuentaba y otros datos por el estilo que, aunque parecieran innecesarios para un encargo de esa naturaleza, eran mi principal requisito al momento de ponerme en marcha.

 

Se trataba de una ...

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Rodolfo Lara Mendoza

Obtuvo el Premio Nacional de Libro de Cuentos de la Universidad Industrial de Santander con La gravedad de los amantes (2016). Alguna vez, algún lugar (2018), un poemario, es su último libro.

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