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El Malpensante

Arte

Dos amigos distantes

“Cuando uno de los dos muera, habrá cosas que el otro ya no podrá decirle a nadie”, dijo Pablo Picasso alguna vez sobre Henri Matisse. Reunidas para una exposición conjunta en el Grand Palais de París, en 2002, sus obras seguían conversando con el electrizante acento de las dos personalidades pictóricas que fundaron el gusto contemporáneo.

 

 

 

Henri Matisse: la delicadeza de la violencia (delicadeza de colores violentos y de formas puras).

Pablo Picasso: la violencia desnuda (del color, a veces inexistente, y de la línea). Aunque también, cuando quiere, Matisse va en línea recta –o curva, si se quiere–, pero ininterrumpida. Picasso, en cambio, va por épocas –o, si se quiere, por caprichos–.

La exposición se abre con dos autorretratos soberbios de cada cual. 1906. Y de ahí en adelante se van alternando los cuadros de los dos –y se complementan–. 

(Y los bronces negros de Matisse en sus cajas de vidrio, en el vestíbulo.)

Arte conceptual, como ha sido siempre todo el arte serio, antes de que la expresión fuera usurpada por los inventores de ocurrencias. Los desnudos de ambos. Las palabras (luciferinas) de Picasso: “El pintor debe nombrar. Si hago un desnudo, la gente debe pensar: es un desnudo”. Y Matisse: “Para mí, todo está en la concepción”. Y Picasso: “Hay que usurpar el poder. Uno debe ocupar el lugar de la naturaleza”, y añade: “Por eso me gusta Matisse”. Matisse: “Picasso rompe las formas. Yo las sirvo”. “Todo es signo”, dice Picasso.

Qué parecidos son, tan diferentes. Aunque Picasso tiene sentido del humor, y Matisse no. “Cuando uno de los dos muera, habrá cosas que el otro ya no podrá decirle a nadie”, dijo Picasso, interrogado por alguien.

La enorme presencia que tienen las cosas de los dos. Un retrato grande de dimensiones, un dibujo pequeñito: estudio para un desnudo. Incluso cuando hay algo objetivamente ridículo –un Matisse con sombrerito burgués de aigrette–, no lo es: existe. Está. Es. La complementariedad de los dos verbos.

Pero en este doble juego del placer sensual, ¿qué viene a hacer el cubismo de Picasso, tan francés, tan cartesiano, tan de Georges Braque? Lo de Pablo Picasso cuando, todavía métèque español mal visto en París, quería demostrar que podía ser tan francés como el que más. Más adelante diría, machista y desprec...

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Antonio Caballero

Su novela "Sin remedio" (1984) es considerada uno de los puntos álgidos de la literatura colombiana en la segunda mitad del siglo XX. Recientemente publicó el libro "Historia de Colombia y sus oligarquías" (2018).

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