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El Malpensante

Breviario

Recuerdo de Hungría

Un tour gastronómico por el entonces país comunista, con la guía de cierto libro de culto escrito a cuatro manos por Pablo Neruda y Miguel Ángel Asturias.

 Ilustración de Emma Heinzelmann,

tomada del prólogo de Comiendo en Hungría (Corvina, 1969).

 

Me habría gustado contar esta historia teniendo en mis manos el libro que la propició, pero por esto del encierro no puedo ir a casa de mi madre para hojearlo y refrescar un poquito lo que ese ejemplar cuenta. Se trata de Comiendo en Hungría, una obra escrita a cuatro manos por Miguel Ángel Asturias y Pablo Neruda, y que se volvió parte del anecdotario familiar por lo que ahora les voy a contar. Me parece ver el libro, con un trinche y una cuchara de mango en porcelana labrada, sobre un fondo naranja, el color de la páprika. Los dos escritores, premios Nobel, latinoamericanos y exquisitos comensales de las cocinas del mundo, deciden cantar las glorias de la comida húngara, tierra por donde pasaron guerras e invasores, pero también condimentos y fragancias, como escribe Neruda. Juntos van a los restaurantes populares de Budapest y se embriagan con esos vinos blancos del campo, apenas madurados y aromáticos, mientras comen pollo y gulasch sazonados con ajo, perejil y mejorana.

A mi papá le encantó el libro recién publicado. Era 1971 o 1972, y consideró que era tiempo de conocer Budapest, y que ese relato a dos voces sería la guía espiritual del viaje. Ya en Budapest, mi papá y mi mamá caminaban por las callecitas adoquinadas de la ciudad vieja y se dejaban sorprender por los olores de los restaurantes a la hora del almuerzo o la cena. Una noche encontraron un restaurante encantador al que se accedía por unas escaleras estrechas que bajaban a un gran sótano medio derruido, amoblado con mesitas de manteles a cuadros y botellas de vino vacías llenas de flores plásticas. En esos años el turismo era mínimo, Hungría era aún una república socialista. La carta estaba escrita en húngaro y el maître no hablaba ninguna otra lengua europea; entonces debieron descifrar lo que ofrecía el restaurante. Mi mamá, que tiene un sentido práctico infalible, descu...

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