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El Malpensante

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Cine y literatura

Para el veterano escritor brasileño, la vieja pugna entre el cine y la literatura tiene caminos de solución que no son los intuitivamente evidentes. El escritor es apenas un jugador de reparto en el gran tinglado del celuloide.

Los jóvenes de mi generación querían ser poetas. Pero algunos soñaban con la poesía porque el cine era un sueño que parecía inalcanzable. Hoy los jóvenes sueñan, y se realizan, con el cine. Aunque a mí siempre me gustó el cine, apenas llegué a cinéfilo. Sólo me metí en él después de haber escrito dos docenas de libros. Pero mi participación ha sido como guionista; no obstante, debo confesar que también me gustaría ser director.

Escribí guiones basados en novelas o cuentos míos: El gran arte, El caso Morel —que infelizmente no fue terminado—, Bufo & Spallanzani, Relatório de un homem casado, y acabo de poner punto final al guión del Diario de un libertino. Escribí guiones originales (Stelinha, A extorsão) y, finalmente, escribí guiones basados en novelas de otros: O homem do ano, basado en el libro O matador, de Patricia Melo y dirigido por José Henrique Fonseca.
 
¿Qué fue más difícil?
 
Lo más difícil es hacer un guión basado en una obra literaria ya publicada, como sucede en O homem do ano. Hasta en los casos en que yo mismo había escrito la obra, como Bufo & Spallanzani, el guión resultó más difícil. Si ustedes le preguntaran a Jean-Claude Carrièrre, que ha escrito docenas de guiones, qué fue más trabajoso y difícil de hacer: el guión de La insoportable levedad del ser, basado en el libro de Kundera, o el guión original de El discreto encanto de la burguesía, responderá que el guión basado en la novela de Kundera.
 
Un guión se escribe varias veces. Eso, por cierto, es común en la hechura de textos literarios en general, principalmente en la poesía (“Un poema nunca se termina, sólo se abandona”, como dice Valéry, lo que también vale para los textos literarios). Consta que Platón escribió la primera frase de La república cincuenta veces. Flaubert estuvo treinta años escribiendo La tentación de san Antonio. Podría citar docenas de ejemplos de esa furia revisora en los distintos géneros literarios, pero toda citación ex...

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