Google+
El Malpensante

Iceberg

Los 39 pasos

s

En Hattiesburg, a 150 kilómetros de Nueva Orleáns, se dicta el conocido programa de escritura creativa de la Universidad de Southern Mississippi, parecido a muchos otros que se ofrecen en Estados Unidos. Estas carreras de orden práctico constituyen a estas alturas una suerte de supervivencia académica de la literatura, dada la polución postmoderna que enturbia, paraliza y desorienta a los estudios literarios propiamente dichos.

Pues bien, el conocido cuentista y novelista Frederick Barthelme ha decantado para ese programa un recetario de 39 pasos que conducen a la buena escritura (ver http://centerforwriters.com/the39steps.html). Como el resto de las listas de estirpe similar, hay en ésta mucho consejo fechado, violable, debatible y sigue siendo cierto que el arte casi siempre se hace por oposición a las fórmulas. Sin embargo, a esta redacción llegan tantos escritos que se beneficiarían del vademécum de Barthelme, que decidimos traducir-adaptar-fusilar-adulterar la lista para nuestros lectores.
 
1) El primer paso en la gran empresa de encontrar un yo nuevo y preferible para habitar en la casa de la narración es: diga menos. O sea, no diga tanto. Invente una historia, péguele una revolcada, inyéctele algo sobrante, fastidie a los personajes, oblíguelos a decir barrabasadas, vaya adonde no debe ir, invite a extraños en momentos inoportunos, ensáñese con alguien. Invente, por favor.
 
2) Que la cosa no contenga un exceso de sentido.
 
3) Válgase de cosas que le importan cuando inventa. Si está de malas pulgas con su madre, marido, novio, esposa, amante, vecino, perro o gato, vénguese de su madre, marido, gato y demás, haciendo que uno de sus personajes hable por usted. Si ama mucho el mar, hable bien de un baño en la tina.
 
4) Leude la narración con alguna materia o mercancía que no le guste en particular pero que le parezca rara, intrigante, curiosa, desconcertante, sui géneris. Haga que sus personajes se involucren con esta materia.
 
5) No use lo anterior para racionalizar una bazofia desconectada o exótica. “Me gustaría echarles mi cuento pero no puedo porque hay un gigante en mi cuarto” no es una respuesta adecuada para ninguna inquietud narrativa.
 
6) Las largas estiradas de la trama no son el camino. Como, digamos, cuando algo estupendo o terrible le pasó a uno de sus personaj...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Junio de 2006
Edición No.71

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

Reina, esclava o mujer


Por Fernanda Melchor


Publicado en la edición

No. 202



Seis años después de ser nombrada soberana del Carnaval de Veracruz, Evangelina Tejera es acusada de asesinar a sus dos hijos. Los hechos que horrorizaron al puerto, y que originaron un [...]

Sobre el cerro, a cielo abierto


Por Adriano Cirino


Publicado en la edición

No. 207



Al evaluar el problema de la basura en la comuna 13 de Medellín, las autoridades locales notaron un inconveniente mayor: ¿cómo hacían los habitantes para subir y bajar las [...]

Índice de primeras líneas ordenadas alfabéticamente


Por Patricio Pron


Publicado en la edición

No. 215



. [...]

El cerco entre orillas


Por Cristina Bendek


Publicado en la edición

No. 214



En 2012, la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, redibujó la frontera oceánica del archipiélago de San Andrés. Solo entonces, luego de veinte años de litigio [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores