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El Malpensante

Breviario

Una modesta proposición

Para prevenir los riesgos idiomáticos de la incorrección política.

© Camilo Mahecha

Hace poco se difundieron unas palabras que Mariano Rajoy había dicho creyendo que hablaba en privado. Habló como hablaría cualquiera en privado y no dijo nada de particular: que un desfile militar le parecía un coñazo. Dijo lo que diría cualquier persona en su sano juicio y utilizó las palabras que usaría cualquiera en una conversación privada. Sus oponentes políticos se rasgaron las vestiduras de inmediato, pero eso no tiene la menor importancia y era previsible. Lo más insólito, para mí, fue la acusación de machista. Según los ayatolás de la corrección política, no se puede decir coñazo.

Causa estupor la fe supersticiosa y medieval en el poder de los nombres, esa creencia de que basta con llamar ingeniero técnico a un perito para cambiar su naturaleza, su situación laboral y su consideración social. En fin, uno puede asombrarse, pero es lo que hay. Vivimos años de plomo y acogedora tiniebla; la Ilustración ya está mandada a recoger y, con ella, cualquier pensamiento liberador, desde el marxismo al anticolonialismo, y volvemos a acurrucarnos dóciles en el mullido regazo materno del pensamiento mágico: freudianismo de baratillo, fundamentalismo ecológico, relativismo jovial y complaciente (todas las ideas son respetables), etcétera.
Como es habitual, lo primero que hice fue localizar el coñazo de la discordia en el diccionario. Apareció. COÑAZO (vulg.; n. calif.) m. Persona o cosa molesta o pesada. DAR EL COÑAZO (vulg.). Molestar.
Impecable, pero insuficiente en nuestros días.
Todo diccionario tiene una parte descriptiva, que da cuenta del significado y uso de los términos, y otra parte pedagógica (que suele ir abreviada y entre paréntesis). Así, cualquier diccionario nos describirá qué significa una palabra, de dónde viene (etimología), si es masculina o femenina, su régimen preposicional y otros conocimientos útiles o curiosos. Cierto, pero también nos da unas pedagógicas instrucciones y advertencias: ¡cuidado, esto es vulgar!, por ejemplo, como en el célebre coñazo (vulg.). O bien: esto es un arcaísmo, esto solo se usa en América Central, esto es propio de tal o cual ar...

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Rafael Reig

Es el autor, entre otros libros, del célebre 'Manual de literatura para caníbales', publicado en 2006.

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