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El Malpensante

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Epístola cachaca

La correspondencia del escritor antioqueño ocupa apenas un discreto rincón de su vasta obra completa, aunque tiene la garra y la gracia de sus novelas, relatos, acuarelas y obras para teatro. Aprovechamos la celebración de los 150 años de su nacimiento para recordar una emotiva carta a su familia.

Ilustración de Camilo Mahecha

 

Bogotá, noviembre 5 de 1895

Isabel, Amalia, Lino y compañía:

Lo primero será decirles que estoy gozando de una salud que, para ser cabal, sólo le falta una cuñita que le ha quitado un catarro de moqueo y tos, sin ningún otro añadijo. El cual achaque no me ha impedido el bureo de día ni de noche.

No sé cómo componérmelas para hablarles del tal Bogotá, sin decirles mentira: si les digo que me ha gustado, miento; y miento también si les digo lo contrario. Lo mejor será decir, aunque parezca un contrasentido, que me ha chocado y agradado a la vez.

Trataré de explicarme:

Bogotá es la ciudad de los contrastes y de las contradicciones; parece un rebrujo de cosas lindas, nuevas y preciosas, y de vejeces, basuras y porquerías. Hay pedazos en que le parece a uno que es en Europa en donde está, y hay otros que son como cosa de “Guanteros” o “El Niguateral”. No los comparo con “El Chispero” o con “El Alto”, porque, si bien son más feos, tienen ese no sé qué animado y pintoresco de los barrios pobres de las ciudades. El mismo abigarramiento y diversidad se nota en el gentío que circula por las calles: junto a un pisaverde en traje parisién, una india asquerosa de sombrero de caña y mantellina que fue de paño; junto al grupo de damas elegantísimas y lujientas, la montonera de chinos andrajosos y mugrientos; junto al landó tirado por hermoso tronco de caballos y conducido por cochero de guantes y sombrero de copa, el carro de basura o los burros con los candolos de leche. Sobre todo este laberinto de colores domina la nota triste del negro, pues hombres y mujeres visten, en un ochenta por ciento, de este color. La mantilla en las hembras y el sobretodo en los machos parece ser la prenda obligada para paseo. Y ni los unos ni las otras parecen estar muy ocupados ni tener mayores quehaceres en sus casas, porque a toda hora se les ve andaregueando calle arriba y calle abajo, ellas en iglesias, parques y almacenes, ellos en cantinas, cafés y clubes. En los mismos comerciantes no se nota mayor afán: casi todos venden con el sombrero puesto, como si fuera cosa por un momento. En cada almacén donde venden muñecas y curi...

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Comentarios a esta entrada

Jesus maria Mu�±oz mesa

En carta del 6 de diciembre de 1895 carrasquilla definia a Bogota asi "es una ciudad de medio-luto, o un entierro en forma de ciudad! Que tal ha? En ese sentido esta de acuwrdo con Gabo la definen igualito.

Su comentario

Tomás Carrasquilla

Nació en Santo Domingo, Antioquia, en 1858 y murió en Medellín en 1940. Es autor de clásicos nacionales como Frutos de mi tierra y A la Diestra de Dios padre, entre muchos otros.

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