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El Malpensante

Música

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Traducción de Juan Carlos Garay

¿En qué radica lo “clásico” de la música clásica? ¿Elitismo, complejidad o vejez? Un apasionado melómano disuelve las fronteras artificiales que separan lo clásico de lo popular y vuelve a poner el acento sobre lo realmente importante.

 Leonard Bernstein, dirigiendo la "Resurrección" de Mahler con la sinfónica de Boston (1970) • © Corbis

 

Odio la “música clásica”. No la música, sino el término, que aprisiona un arte tenazmente vivo en una especie de parque temático del pasado. El término cancela la posibilidad de que una música al estilo de la de Beethoven pueda crearse todavía. Desvanece en un limbo el trabajo de miles de compositores activos que tienen que explicarles a personas que saben de otros temas cómo es que se ganan la vida. Ese nombre es una obra maestra de la publicidad negativa, y me gustaría que hubiera otro. Envidio a la gente del jazz, que habla simplemente de “la música”. Algunos aficionados llaman también al jazz “la música clásica estadounidense”. Yo propongo un trato: quédense con lo de “clásica”, yo me quedo con “la música”.

Durante un siglo al menos, la música ha estado apresada por un elitismo mediocre que confecciona su autoestima aferrándose a fórmulas vacías de superioridad intelectual. Consideren algunos de los nombres alternativos que circulan: música culta, música seria, gran música, buena música. Claro, la música puede ser grande y seria, pero la grandeza y la seriedad no son las características que la definen. También puede a veces ser estúpida, vulgar o alocada. La música es un medio demasiado personal como para sostener una jerarquía absoluta de valores. La mejor música es aquella que nos persuade de que no hay otra música en el mundo. Esta mañana, para mí, fue la Quinta sinfonía de Sibelius; anoche fue “Sad-Eyed Lady of the Lowlands” de Bob Dylan; mañana podrá ser algo completamente nuevo. No puedo clasificar mi música favorita como no puedo clasificar mis recuerdos. Sin embargo, algunos creen que la música debe ser vendida como un artículo de lujo, que suplanta un producto popular inferior. Nos dicen, en efecto: “La música que te gusta es basura; escucha mejor esta música culta y grandiosa”, y gesticulan hacia los cielos, pero hablan con el lenguaje de un agente de finca raíz. No logran obtener muchos conversos porque olvidan definir la música como algo q...

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Alex Ross

Invitado Festival Malpensante 2009. Escritor y crítico musical de The New Yorker. Su libro The Rest is Noise se publicó en 2007 y fue uno de los diez mejores ese año según el New York Times.

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