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El Malpensante

Literatura

No es literatura para viejos

    

Jack London • © Library of Congress | Corbis

 

En la edición del miércoles 21 de mayo del diario La Patria, Juan Miguel Álvarez, escritor bogotano residente en Pereira, explicó la manera en la que se decidió a escribir y publicar su primer libro de cuentos, Tumbas en el aire: “Uno empieza a ser lector y a elaborar un juicio crítico muy severo, con el que lee cuando se empieza a escribir, y entonces no tiene cómo comparar la prosa de Marcel Proust con la propia. El proceso que viví es un desprendimiento del juicio crítico y en eso me ayudó mucho dejar de leer la alta literatura, a Stendhal, a Balzac, Dostoievsky, y leer la literatura contemporánea colombiana, argentina, peruana, libros en los que encuentro unos niveles de escritura a los que yo podía acceder”. Esta deliciosa revelación, en mi humilde opinión, constituye una declaración de principios que otros escritores jóvenes con menos autoconciencia, o menos ingenuidad, aceptan y practican.

Comparando el ajedrez con la música, las matemáticas y la literatura, David Edmonds y John Eidinow decían que no es raro encontrar genios casi infantiles en los tres primeros campos, mientras que resulta casi imposible que un muchacho de quince años escriba algo comparable a Guerra y paz. Se necesita haber sido estrujado de algún modo por la vida para afinar la percepción que requiere el arte de narrar. En un sentido importante, parece seguir siendo cierto que, para contar historias, hay que haber vivido algunas, o haber estado cerca de quienes las vivieron. Pero siempre hay caminos fáciles: la metaliteratura, por ejemplo. No es casual que, como lo anotaba Jorge Volpi hace poco, el maestro de una gran proporción de escritores jóvenes latinoamericanos sea Roberto Bolaño.

Si se requiere experiencia para escribir y no se tienen los años suficientes, ahí está ese estupendo sustituto de la vida: los libros. Un muchacho juicioso, a los 25 años, habrá devorado una cantidad de autores. Quizá eso explica la proliferación de cuentos y novelas sobre escritores que han leído mucho, repletas de guiños –como les gusta decir–, de juegos intertextuales –como también les gusta escribir–. Pero un ...

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Pablo Arango

Es profesor de filosofía en la Universidad de Caldas. Ha publicado los libros 'De la belleza y otros caprichos de conservador' (Universidad de Caldas, 2006) y 'Grandes borrachos colombianos. Vol .1' (Editorial Libros Malpensante, 2016)

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