Un anhelo, una elegía y un rezo

Una reseña de Adriático el más reciente poemario de Gina Saraceni

POR Andrea Cote

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Adriático (Pontifica Universidad Javeriana, 2021) es el más reciente poemario de la poeta venezolana de origen italiano y residente en Colombia Gina Saraceni. Ya desde el epígrafe de Eugenio Montejo que abre este libro se manifiesta el compromiso que estas páginas tienen con la luz. Aquí, la luz es un tipo de sensibilidad y una guía que ejerce una sutil pero definitiva fuerza sobre el modo que los cuerpos tienen de estár en el mundo. La inclinación, las coordenadas, los deslizamientos, las formas y los accidentes geográficos, entre otras partes del paisaje que se alían con los comportamientos de la luz, son fundamentales para proponer desde la poesía un modo de habitar y ver el mundo.

De muchas formas este es un libro de exploración sobre orígenes que parte del reconocimiento de la influencia de un tropo específico en la conformación de un imaginario y de una identidad. Pero este libro es también el reconocimiento de que hay una oportunidad de poseer un espacio al deshabitarlo. Un tipo de tensión que muy bien atañe a la poesía, que por su juego de posibilidad y sugerencia es ella misma moradora de ausencias.

Adriático sí que es un lugar físico, pero es ante todo una expresión de una relación con el pasado, la familia, la lengua, la naturaleza que parte de esa condición única del viajante que es la de “estar sin estar”. Adriático es un anhelo, una elegía y un rezo, y representa además una modalidad de retorno que solo es posible a partir del reconocimiento de la imposibilidad de efectivamente volver. De allí que este poemario trabaje con las ruinas del tiempo sobre las costas, esqueletos de barcos y de algas; con jirones de memoria, palabras de la abuela, cartas sin traducir, piedras sobre la playa y toda una serie de vestigios luminosos donde cohabitan presente y pasado.

Destaca además el papel que juega la imagen fotográfica en el poemario, primero para sellar el compromiso del texto con el archivo y la historia personal como recurso y la construcción pública de una memoria privada; luego en tanto la foto es una poética. Cada poema de Saraceni obedece con rigurosidad fotográfica a la construcción de una imagen concreta, sin detenerse en la descripción accesoria. Sus textos son limpios, escuetos y exactos.

Llama poderosamente la atención el modo en que la poeta atiende a la naturaleza, no a la manera del escritor romántico, contemplando, describiendo y proyectándose sobre ella, sino presentándola como una fuerza indócil, activa y móvil. El de la naturaleza es un llamado colosal a todos los sentidos y desde allí se abre la sensibilidad poética cuando dice: “La vida solo existe dentro del oído”. Ese mismo oído en el que luego va a caer sin mayor aspaviento un mango.

Atenta como está la poeta al modo en que lo físico se conecta con lo espiritual –la trayectoria de los cuerpos, lo animal, lo vegetal y lo mineral–, sus versos proveen una ruta de reconocimiento de las conexiones posibles y tal vez insospechadas entre las materias. Así, hay una hipótesis siempre presente en este libro: uno está en el paisaje y el paisaje en uno, de modo que la tierra entera cambia con cada viaje. De allí la cruzada del inmigrante, uno que encarna el tránsito de la imposible llegada y el imposible regreso. Ese para quien su lugar es justamente la tensión entre presencias y ausencias. De allí que la poesía sea el lenguaje por excelencia para dar casa a esa tensión, pues ella se nutre de latencias y se renueva en cada migración, en cada búsqueda de lo lejano.

 

ACERCA DEL AUTOR


Andrea Cote

Su último poemario se titula “Chinatown” a toda hora (2017). Esta pieza hace parte de su próximo libro, aún inédito.

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