No era la felicidad pero era el menor esfuerzo. -Los demás existían y yo los miraba vivir, y el amor que les dedicaba no era más que la aplicación de mi amor por la vida. -El tiempo carece de importancia, la simultaneidad es un detalle que depende de los caprichos de la memoria. ”

Publicado por Juan C. Onetti, Justo el treintaiuno