Al rojo vivo; Paréntesis en letra menuda

Idea, apuntes, chismes, tendencias, habladurías.

POR El Malpensante

© Josema Carrasco • Corbis

 Al rojo vivo

La cuarta edición del Festival Malpensante está concebida como un antídoto contra los tiempos grises.

Últimamente el mundo anda bastante acontecido. Se hunden quince Titanics en Wall Street, algunos de los antiguos dueños del mundo ahora visten pijamas a rayas y la política pasa por tiempos de irritación e incertidumbre. La solución es apagar el televisor y salir de casa a buscar lo que el poeta llamaba “mejores aires”.
En esta ocasión tenemos un nuevo norte, pues por razones de estricto calendario escolar nos mudamos a las estupendas instalaciones del Colegio Anglo-Colombiano, ubicadas en la calle 153 con avenida 19, en el norte de Bogotá. Como lo sabrán quienes hayan asistido a algún espectáculo en su bello teatro, allí el espíritu reinante es el de William Shakespeare, el padre de los lectores y los espectadores del mundo. Es en este campus donde este año vamos a plantar nuestras carpas, nuestra zona gastronómica, nuestro museo de artefactos culturales, nuestra tarima musical y nuestro amplio abanico de actividades malpensantes. Serán cinco días de diversión al rojo vivo, cuya programación se incluye en el cuadernillo que acompaña esta edición.
La principal razón de ser de un festival como el nuestro es fomentar la conversación amena e inteligente, de cara al público. Como diría el propio Shakespeare, “hay más cosas en cielo y tierra de las que alcanza a soñar tu filosofía” y, dado que las hay, nada mejor que conversar sobre ellas, así sea para finalizarlo todo hablando mal de algo o de alguien. Llegó la hora de olvidarse de lo que talla y de hablar de literatura, de periodismo, de gastronomía; llegó la hora de oír a los poetas, de disfrutar con música nueva. Que alguien nos dé su muy particular explicación de por qué vale la pena decir vulgaridades, que tres conocedores discutan sobre el viejo fantasma de la ópera, que un gran experto internacional nos explique cuáles son las alternativas a la ruinosa Guerra Contra las Drogas. Habrá más de cincuenta actividades en las que invitados nacionales y extranjeros se mezclarán con el público. Ningún tiempo gris se resiste a un antídoto semejante.
Lo otro es que por una vez nos vamos a dar el lujo de ser sentimentales, rindiéndole un homenaje sentido a Fanny Mikey, la más enérgica promotora de la actividad festivalística en Colombia. Desde un principio ella nos apoyó con entusiasmo y se declaró amiga especial de nuestro evento, como lo sabrán quienes hayan asistido a las tres ediciones anteriores. El año pasado participó en una mesa dedicada a Jaime Garzón en lo que vendría a ser, dolorosamente, uno de los últimos actos públicos de su vida. No le hace: nos dejó la estela de su pelo rojo y por eso invitamos a sus amigos a hablar de ella en el día de cierre.
Varias novedades tiene esta cuarta versión de nuestro Festival, pero vamos a llamar la atención sobre dos apenas, por ahora. La primera, que el Festival se extiende dos días más, y esta vez tendremos actividades durante las tardes del jueves 25 y del viernes 26 de junio. La otra, que recogimos la recomendación de algunos lectores de ciudades diferentes a Bogotá, y vamos a llevarnos el 1° de julio a algunos de nuestros invitados a Medellín y Cali para que contagien del espíritu malpensante a los inquietos de ambas ciudades. Por supuesto no podrán ir todos nuestros invitados, pero es una buena manera de comenzar a descentralizar tantito el fin de semana más picante del año.
No nos resta sino agradecer a quienes hacen posible nuestro festival: a las empresas, a las embajadas y a las instituciones que nos apoyan. Sin ellos, los pasajeros del Titanic seríamos nosotros.
© Dave Cutler • Corbis
Paréntesis en letra menuda

Como habrán notado los lectores más atentos a la letra chiquita o quienes compran la revista en la calle, este número de El Malpensante cuesta $14.000 en puntos de venta, dos mil más que la edición anterior. Entendemos que algunos lectores se sentirán incómodos y podrán llegar a protestar por esta alza. No lo tomen a mal. Este mínimo aumento obedece a una tendencia común entre las principales revistas del mundo: invitar a los lectores a suscribirse y disfrutar de ciertos beneficios.

Además de recibir la revista en casa –acompañada de la colección de poemas “Un libro por centavos” de la Universidad Externado de Colombia–, participar en sorteos y contar con un descuento del 30% en la boletería de nuestro Festival Malpensante, nuestros suscriptores obtienen precios especiales en cada ejemplar: la suscripción anual, 11 revistas, cuesta $105.000, o sea que cada número sale en algo así como $9.550. Al tomar una suscripción por 2 años el precio de cada revista baja a $9.000, y si la suscripción es por 3 años, cada ejemplar cuesta solo $8.450; un ahorro del 40% respecto al precio de la calle.
Otro detalle menudo: solo por este número desaparece la sección Pie de foto, pero en el próximo volverá a estar, como es habitual, en este Iceberg.

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