Arde Bogotá; ¡Cuánta poesía!; Paris era una fiesta

Iceberg

POR El Malpensante

Arde Bogotá

 

Cuentan los partes de las agencias internacionales que se acerca a Bogotá una flotilla de F-11s, aviones caza debidamente identificados con un logo rojo en la cola. Vienen en su misión anual a bombardear la ciudad con conferencias incendiarias, entrevistas al rojo vivo y talleres explosivos. El bombardeo, al que cualquiera puede apuntarse, durará desde la noche del viernes 28 de septiembre hasta la noche del domingo 30 del mismo mes, con treguas en las madrugadas (es decir, antes de las 10 a.m.), tarde en las noches (es decir, después de las 9:30 p.m.) y a la hora del almuerzo. De resto, la refriega se sentirá tieso y parejo.

El escenario escogido para el evento, el Gimnasio Moderno, no merece un destino como el que va a padecer, entre otras razones porque su arquitectura emblemática, que ha visto pasar desde famosos dentistas hasta diseñadores gráficos con conocimientos de ortografía (¡rara avis!) y presidentes de la república, no incluye refugios antiaéreos.

La agenda concreta de lo que acontecerá en esos tres días la encontrarán los lectores en la separata adjunta a esta edición, la cual es necesario proteger de los intrusos pues sirve a los suscriptores (o a sus amigos lectores) para obtener descuentos importantes en los ya módicos precios que se cobrarán por asistir a los eventos que cada cual escoja (con un límite de cinco por ejemplar). Aunque existe la tentación que tiene todo abuelo de destacar alguno de sus nietos, nos abstenemos de hacerlo para no echarle más leña al fuego. Les aseguramos, eso sí, que el lema de “Pase bien, hable mal” aplicará con abundancia en sus dos apartes. El segundo, entre otras, se podrá ejercer en la Zona F-11, un espacio diseñado para atrapar al visitante en una red de librerías, cafés, terrazas, áreas de comida, catas de vino, muestras de filatelia, caricaturistas, malabaristas, música en vivo y exposiciones, lugares y acontecimientos todos muy aptos para la cháchara maledicente. Esta zona estará ubicada en los jardines y en el lobby del centro cultural del colegio. De los ex alumnos del mismo, por si acaso, también se puede hablar mal.

Preguntarán los lectores: ¿después de tanta retórica destructiva, al fin qué es lo que quieren demoler estos malpensantes con sus bombardeos de ideas? Sencillo: queremos demoler las construcciones intelectuales débiles, pomposas, frondosas y muy pegachentas que en el país se dan silvestres. Debido a ellas, las discusiones lugareñas suelen dar vueltas en redondo y llenarse de moho, para al final regresar siempre a viejas certezas que por lo general la realidad ha socavado antes o descartado del totazo. Los participantes en el festival, por el contrario, fueron invitados justamente porque en alguna encrucijada de sus vidas, o en muchas, han sido heterodoxos y malpensantes. No se trata, por supuesto, de contradictores profesionales como aquellos que machacan sus cantaletas sin cesar, sino de gente de mente abierta que busca certidumbres en medio de la realidad cambiante.

Bienvenidos, pues, a nuestro festival: no se quede en su refugio antiaéreo, déjese bombardear y que por una vez arda Bogotá sin necesidad de atiborrar luego los hospitales.

 

¡Cuánta poesía!

 

En la más reciente de nuestras Acciones Malpensantes abrimos un espacio para intentar responder a la compleja pregunta ¿para qué sirve la poesía? o, en el peor de los casos, para llegar a la conclusión de su bella inutilidad. Como era de esperarse, los asistentes e invitados pasamos un buen rato pero no llegamos muy lejos en la búsqueda de la respuesta. Lo más cercano a una salida lo ofreció una anécdota que ilustra el dilatado e irónico mecanismo con que procede la poesía: en 1970 el poeta Jotamario Arbeláez le pidió a Dios en un verso, muy al estilo de Janis Joplin, que le regalara un Mercedes Benz. Treinta y siete años más tarde, el todopoderoso al fin escuchó sus plegarias y Jota consiguió el Mercedes, pero eso sí: modelo 70. En conclusión: la poesía le sirve a quien le sirve para lo que le sirve, a algunos para absolutamente nada. 

¿A cuento de qué viene todo esto? Pues para recordar a aquellos que tienen la suerte de disfrutar de la poesía que la colección Un Libro por Centavos ha llegado a su edición número 30. Esta iniciativa de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Externado de Colombia circula gratuitamente desde octubre de 2003 para los suscriptores de El Malpensante junto a la revista. Alcanzadas las treinta entregas nos tomamos la prosaica tarea de desempolvar la calculadora y hacer un balance de esta primera etapa:

• En 30 ediciones se han publicado 384.500 ejemplares, lo que quiere decir que ésta es probablemente la colección de poesía con mayor tiraje en lengua española.

• Más de 150.000 palabras componen los casi 25.000 versos de los 897 poemas.

• 22 hombres y 8 mujeres conforman la nómina de poetas: 8 paisas, 6 de los dos santanderes, 5 bogotanos, 3 costeños, 2 vallunos, 2 tolimenses, 1 nariñense, 1 boyacense, 1 quindiano y 1 colombiana nacida en Montevideo.

• 10 poetas muertos y 20 vivos, 5 de ellos jóvenes, confirman que la poesía colombiana aún tiene camino por recorrer y voces por descubrir.  

• La palabra “muerte” se encuentra escrita 265 veces, mientras que la palabra “amor” puede leerse 373. ¿Señal de que en nuestro país Severa no tiene tanto mandato como imagina? Vaya uno a saber.

La mejor razón para hacer este balance es que Un Libro por Centavos comienza una nueva etapa que incluirá poetas latinoamericanos sin abandonar la publicación de los colombianos. Los ausentes y otros poemas, una antología del gran Eugenio Montejo, es el título de la edición número 31. Esta selección del autor será lanzada en el marco del F-11 con una lectura de poemas del propio Montejo y de Giovanni Quessep, presentados por Miguel Méndez Camacho, decano de la Facultad de Comunicación Social del Externado. La programación poética de nuestro segundo festival también contará con una lectura de tres poetas colombianos: Lucía Estrada, Gustavo Adolfo Garcés y Hernán Vargascarreño, publicados en los números 24, 25 y 27 de esta colección, y un recital de Jaime Jaramillo Escobar, el extraordinario X-504, quien nos ofrecerá una muestra del estilo único de sus presentaciones. Como dicen por ahí, para alquilar balcón.

 

Paris era una fiesta

© Mona Shaefer Edwards • Getty Images

La señorita Hilton metió el golazo de cambiar la disyuntiva en “ricos y famosos” por una relación causa-efecto: ella fue la primera en la historia que se volvió famosa por ser rica. Bueno, hay que decir que también le ayudó mucho One Night in Paris, el video que colgó en la red su ex novio Rick Salomon, donde se pueden apreciar sus desconocidas hasta el momento pero sospechadas aptitudes gimnásticas en una cama de hotel. También con el tiempo la citada señorita ha dado muestras de ser una one liner con mucha puntería: sus salidas son apenas comparables con sus llegadas a los grandes eventos. Recogimos de páginas de Internet y tradujimos unas pocas, que ilustran que la banalidad también puede ser profunda. O al menos graciosa.

—Toda mujer debería tener cuatro mascotas en su vida. Un visón en su clóset, un jaguar en su garaje, un tigre en su cama y un idiota que pague por todo.

—Debes vivir todos los días como si fuera tu cumpleaños.

—Soy una actriz, una marca, una negociante. Soy todo ese tipo de cosas.

—Yo no pienso. Sólo camino.

—Pedir Coca Cola Light es de gordas.

—No importa cómo luce una mujer. Si es segura, es sexy.

—¿Qué es un comedor de beneficencia?

—La única regla es no ser aburrida y vestirse lindo, no importa adónde vayas. La vida es demasiado corta para mezclarse.

—Una verdadera heredera nunca es cruel con nadie, excepto con una chica que se roba a su novio.

—Esto es la Tierra. ¿No es sensacional?

—Actúa siempre como si llevaras corona, yo lo hago. 

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