Breve guía de momias comunistas

La posibilidad de que Hugo Chávez sea embalsamado ha vuelto a recordar la cómica tradición izquierdista de preservar en formaldehído a sus más entrañables hombres públicos. Aunque muchos déspotas y dictadores del comunismo tuvieron en vida un poder incuestionable, al morir no corrieron con la misma suerte. Pidieron ser enterrados o cremados, pero sus camaradas tenían otros planes en mente y fueron convertidos en íconos cerosos.

POR Atlas Obscura

Ilustración de Lorena Correa

 

“Es fácil ser santo cuando no se quiere ser humano”
Karl Marx

Vladimir Ilich Lenin

En un extremo de la Plaza Roja de Moscú hay una pirámide de piedras rojas y negras que indica el lugar de descanso de un tal Vladimir Ilich Lenin. El líder calvo de la revolución bolchevique era, por supuesto, ateo y después de su muerte no tenía ninguna intención de ir a otro lugar que no fuera a la tumba, por lo que solicitó formalmente ser enterrado. Sus camaradas hicieron caso omiso de su petición. Se dice que el gobierno ruso recibió más de diez mil telegramas del público doliente pidiendo que el cuerpo del gran líder fuera preservado de alguna forma para las generaciones venideras.

 


En lugar de enterrarlo, se decidió que Lenin sería embalsamado y luego exhibido en un sarcófago de vidrio dentro de un mausoleo. Desde entonces, el cadáver ha permanecido allí, con una única excepción: unas vacaciones –si quieren llamarlas así– a Tiumén, Siberia (acompañado de embalsamadores que trabajaron para mantenerlo “fresco”), cuando Moscú estaba en peligro de sufrir una invasión nazi. En marzo de 1945, una operación soviética que recibió el nombre cifrado de Objeto Número 1 llevó de regreso los restos del líder a su mausoleo en Moscú.

Aunque Lenin fue una de las figuras más poderosas de la historia, ni siquiera él fue capaz de soportar los estragos del tiempo sin un poco de ayuda. Su momificación fue asumida por los embalsamadores judíos Vladimor Vorobiev y Boris Zbarsky, quienes desarrollaron técnicas secretas para ayudar a preservar el cuerpo.

Hasta el día de hoy, Lenin cuenta con un equipo que lo baña, lo blanquea, le saca brillo a su piel cerosa y le cambia sus elegantes vestidos de seda (sí, de seda) cada determinado tiempo, si bien recientemente la Gran Recesión lo obligó a restringir sus refinados hábitos y tuvo que usar el mismo vestido por casi seis años. En la actualidad se le puede visitar todos los días, pero las cámaras están prohibidas. Después de todo, una fotografía podría robar su alma.

 

Ho Chi Minh

Los deseos del líder de la República Democrática de Vietnam siguieron la vía de la URSS. Como en el caso de Lenin, después de que el Tío Ho manifestara explícitamente su deseo de ser cremado, hoy en día el Mausoleo Ho Chi Minh contiene un ataúd de vidrio que exhibe su cuerpo sin vida para que pueda ser admirado por el flujo constante de personas que lo visitan.

Es más, el Tío Ho se ve tan bien que su condición ha suscitado algo de controversia. El consenso popular sostiene que incluso un cuerpo perfectamente embalsamado debía haber mostrado más signos de deterioro que el del venerado líder vietnamita. Poco después del cuadragésimo aniversario de su muerte, el mausoleo fue cerrado “por renovaciones”, período durante el cual un equipo de expertos rusos (quienes perfeccionaron su conocimiento al cuidado del delicado rostro muerto de Lenin) contribuyó con su granito de arena para suministrar los mejores medios de preservación. A pesar de ello, las personas que por años han rendido homenaje al cuerpo de Ho Chi Minh han comenzado a expresar dudas, pues simplemente ya no les parece verosímil su inmaculado estado de conservación.

Parece que el mejor veredicto es el de los propios ojos. Por dos dólares, los visitantes pueden formarse su propia opinión. Eso sí, tienen que hacerlo rápidamente, ya que está prohibido detenerse junto al ataúd de vidrio.

 

Mao Zedong

Como arquitecto y cerebro de la República Popular China, el “presidente” Mao Zedong consiguió un séquito tan parecido a un culto, que uno creería que los deseos de una figura semejante serían respetados tras su muerte. Lamentablemente para Mao, ese no fue el caso. A pesar de ser una de las primeras personas que firmó la “Propuesta para que todos los líderes culturales sean cremados después de la muerte” en 1956, su cuerpo fue puesto en exhibición en el Gran Salón del Pueblo mientras en la Plaza de Tiananmen se llevaba a cabo un servicio fúnebre.

Su figura embalsamada fue colocada después en el mausoleo que lleva su nombre, erigido durante los seis meses inmediatamente posteriores a su muerte. Mostrar a Mao fue uno de los retos más difíciles a los que se hayan enfrentado las autoridades. Se requería un féretro de cristal, pero la técnica para producir una pieza de ese tipo era un secreto celosamente guardado por los rusos, en esa época enemigos políticos de China. Para solucionar el problema, se hizo una discreta competencia en la que cada participante era obligado a someter su modelo a una serie de pruebas de resistencia al estrés ambiental, incluyendo eventos sísmicos.

Pero si el féretro cumplió con los estándares, el proceso de momificación no. Una vez muerto Mao, sus orejas se pegaron en ángulos extraños, y su cuerpo se hinchó, obligando a cortarle el traje para evitar que lo reventara. Uno de los embalsamadores de Lenin dijo recientemente acerca de Mao Zedong: “Me dicen que el cuerpo está en pésimas condiciones. Hicieron un mal trabajo”.

Hasta hoy, los restos de Mao continúan siendo una atracción turística muy popular en China. Solo los miembros inmediatos de la familia del presidente tienen permiso para visitarlo en privado, pero cualquiera puede desfilar rápidamente delante de la momia.

 

Kim Il Sung

El amor incondicional que la gran mayoría de los norcoreanos profesan por Kim Il Sung nunca es tan evidente como en el hogar de su cuerpo embalsamado. Exhibido en el Palacio del Sol de Kumsusan, que se encuentra en un extremo de Pionyang, el Gran Líder y Presidente Eterno de la República tiene por lugar de descanso un edificio definido como una de las construcciones “megalomaníacas comunistofacistas” más grandes de la nación.

Un extranjero que fue testigo de primera mano describe el homenaje que los norcoreanos rinden a Kim Il Sung, en el aniversario de su nacimiento, como una de las experiencias más surrealistas de su vida. Se trata de un desfile con pompa y circunstancia que dura medio día e incluye un recorrido por todo el mausoleo. En el trayecto hay túneles de viento y rodillos de caucho para limpiar la mugre de la ropa y los zapatos de los visitantes; corredores kafkianos interminables vibrando al ritmo de la música funeral del realismo socialista, y más.

Dicho esto, como sucede con muchos detalles relativos a Corea del Norte, hay debate en torno a lo que se debe hacer para ver de cerca el cuerpo del Gran Líder. En la entrada de Wikipedia correspondiente al Palacio de Kumsusan se afirma que hay visitas oficiales del gobierno los jueves y domingos, pero también se dice que la información de las guías turísticas es contradictoria, pues sugiere que ver a Kim Il Sung requiere trámites especiales que deben realizarse con mucho tiempo de anticipación.

 

Chiang Kai Shek y Chiang Ching Kuo

Tanto el antiguo presidente de Taiwán como su hijo, Chiang Ching Kuo, permanecen embalsamados en un purgatorio terrenal mientras fuerzas políticas y familiares discuten sobre su lugar de descanso final. Para entender el conflicto de intereses, es necesaria una pequeña lección de historia.

Antes del general Mao estaba Chiang Kai Shek. Como líder del Partido Nacionalista Chino, Chiang pasó buena parte de su vida involucrado en guerras civiles contra el movimiento comunista liderado por Mao Zedong. Su retrato llegó a ocupar el espacio que ahora ocupa el de Mao en lo que hoy es la Plaza Roja. Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, las presiones internas y externas hicieron que las tensiones entre los dos líderes empeoraran. Finalmente, Mao sitió todo el territorio de Chiang en una ofensiva parecida a una movida repentina de risk.

Chiang perdió el control de la China continental y fue relegado a Taiwán, donde ocupó la presidencia, conspirando para retomar el control de China hasta su muerte en 1978. Después de un período provisional, Chiang Ching Kuo, el hijo de Chiang, asumió tanto el control del país como la misión nacionalista de su padre hasta su propia muerte en 1988.

Esta es la hora en que los cuerpos de los dos Chiang no han sido sepultados. La familia argumenta que debe cumplirse su voluntad de ser enterrados en su casa de Fenghua, en la China continental. Como el área permanece bajo el control de la China comunista, eso no sucederá pronto. La solución improvisada ha sido momificarlos a ambos y exhibirlos en Cihu, Taiwán, hasta que se llegue a un acuerdo sobre el entierro... que podría, literalmente, tardar una eternidad.

 

Iósif Stalin

Desde 1922 hasta su muerte, Stalin tuvo el título de primer secretario general en el Partido Comunista de la Unión Soviética. Después de la muerte de Lenin, acumuló en sus manos casi todo el poder de la URSS, de forma lenta pero segura, y fue el arquitecto principal del bloque oriental, tal como lució durante la mayoría del siglo XX.

Considerado uno de los peores dictadores de la historia, Stalin vivió su vida personal sin reservas; era bebedor y fumador empedernido. La mayoría de los especialistas están de acuerdo en que estos vicios le produjeron arterioesclerosis, y esta a su vez una serie de derrames cerebrales que irían debilitándolo poco a poco hasta matarlo. Otros dicen que fue asesinado con warfarina, un veneno inodoro e insaboro que produce derrames.

Al margen de cuál haya sido la causa, el cuerpo de Stalin fue embalsamado y dispuesto junto a la momia de Lenin inmediatamente después de su muerte en 1953, de tal forma que los dolientes pudieran ver al mismo tiempo a los dos padres fundadores de la República. Esto fue así hasta el Halloween de 1961, cuando Stalin resucitó de entre los muertos (más o menos) para ser enterrado al lado del Kremlin como parte del proceso de desestalinización. Lenin ha estado solo desde entonces.

 

Georgi Dimitrov

Las circunstancias que llevaron a la muerte de Georgi Dimitrov, líder comunista de Bulgaria, son sencillamente dudosas. Dimitrov había gozado de excelente salud hasta el momento de su muerte en un sanatorio en las afueras de Moscú, lo que llevó a rumores (nunca verificados) según los cuales fue irradiado o envenenado fatalmente. A pesar de esta muerte enigmática, su cuerpo fue exhibido muy pronto en su propio mausoleo de la Plaza Príncipe Alejandro de Battenberg, en el centro de Sofía.

Solo pasaron seis días entre la concepción del Mausoleo Georgi Dimitrov y su construcción. Un récord. Mientras tanto, su cuerpo fue enviado a casa desde la URSS para ser depositado en ese lugar de honorable reposo y para que el proletariado empezara su duelo mientras alababa la proeza de los ingenieros de su país.

Todo continuó según lo planeado hasta la caída del Muro de Berlín. Los nuevos líderes de Bulgaria consideraron indecoroso seguir honrando de esta forma a sus antecesores comunistas, condenaron el mausoleo de Dimitrov a la destrucción y enterraron su cuerpo en el Cementerio Central de Sofía, donde los visitantes pueden ir a visitarlo en la actualidad. Esta decisión fue seguida por un acalorado debate que retardó la demolición del mausoleo hasta 1999, fecha en que se decidió cremar el cuerpo del antiguo líder y volverlo a sepultar. Sin embargo, Dimitrov tuvo una última oportunidad de sonreír. Fueron necesarias tres detonaciones de explosivos, seguidas de una exitosa combinación de explosiones más pequeñas y máquinas excavadoras, para derrumbar su mausoleo construido en el tiempo inverosímil de seis días. Aparentemente la ingeniería búlgara se merecía todos los elogios.

 

Klement Gottwald

Como Stalin, Klement Gottwald vivió y murió con intensidad. Solo cinco días después de asistir al funeral de Stalin, Gottwald se encontró con la muerte tras rompérsele una arteria, consecuencia de una sífilis severa y años de alcoholismo. A pesar de ese final poco decoroso, los políticos de la época insistieron en embalsamar para la eternidad al líder de la Checoslovaquia socialista.

Originalmente, el plan era exhibir el cuerpo momificado de Klement Gottwald en un mausoleo ubicado en el mismo lugar del monumento a Jan Zizka en Praga. La infraestructura de la ciudad fue replanteada para colocar una unidad de control ambiental masivo dentro del monumento preexistente. Todo marchó sobre ruedas por un rato... hasta que se hizo evidente que en el proceso de preservación del cuerpo había pasado algo terrible.

Básicamente, la fórmula utilizada estaba mal y fue necesario repetir el proceso cada 18 meses. Este fue el procedimiento estándar hasta principios de los sesenta, cuando Gottwald empezó a gotear formaldehído y a adquirir un color negro capaz de revolver el estómago. Había empezado una “putrefacción progresiva”.

Sus sucesores se dieron cuenta de lo indigno que había sido someter a su antiguo líder a un destino semejante y finalmente lo cremaron en 1962. Los interesados todavía pueden rendirle homenaje en el lugar de su antiguo mausoleo, en el monumento a Zizka, un behemot visible desde casi cualquier lugar en la capital checa.

 

Evita Perón

Cuando la afamada primera dama de Argentina1 y esposa de Juan Domingo Perón (gracias, Andrew Lloyd Webber y Madonna) murió de cáncer la noche del 26 de julio de 1953, su cadáver fue preparado meticulosamente por un hombre que gozaba de reconocimiento gracias a sus diestras habilidades en el “arte de la muerte”. Durante los siguientes dos años su cuerpo fue exhibido en la casa de Perón, con la apariencia de estar disfrutando de un profundo y apacible sueño mientras se hacían los preparativos para el reposo final.

Estos planes se vieron truncados por un golpe de Estado que depuso a Perón de su cargo y lo obligó a exiliarse. A su salida del país, de algún modo se olvidaron los planes que había para Evita.

Por casi veinte años, hasta 1971, la ubicación de su cuerpo incorruptible fue un misterio. Cuando el gobierno argentino finalmente dio a conocer que Evita había estado en una tumba en Milán, bajo un nombre falso, su cuerpo fue exhumado y llevado a la residencia de Perón en España, donde él y su tercera esposa, Isabel, exhibieron su cuerpo embalsamado en la mesa del comedor.

Mientras tanto, el potencial político de Perón se había reactivado y pudo retomar el poder en 1973. Por desgracia, murió al cabo de unos cuantos meses. Finalmente, es a Isabel a quien Evita debe agradecer que se le haya dado un hogar postrero. Isabel hizo que la sepultaran en el terreno de los Duarte, en el gran cementerio de la Recoleta, donde los curiosos todavía pueden honrar a uno de los cadáveres más viajeros en la historia de las momias comunistas.


_________________
1. Sí, sí, ya sabemos. Peronismo no es precisamente lo mismo que comunismo y por eso, “técnicamente”, no debería aparecer en esta lista. Los entendemos. Pero, para nosotros, el peronismo estuvo suficientemente cerca de serlo: era una forma de populismo autoritario, dependía en gran medida del trabajo, era anticlerical, y tenía un gobierno fuerte y centralizado. Además, la lista necesita con ansias una mujer y la historia de su momia es fascinante (Nota del editor).

ACERCA DEL AUTOR


Atlas Obscura

http://www.atlasobscura.com/

Este contenido es solo para suscriptores

Si ya eres un suscriptor inicia sesión acá

Si aún no eres un suscriptor, te invitamos a ser parte del Malpensante

Suscribirme

CONTENIDO DEL AUTOR QUE TE PUEDE INTERESAR