El oído del ciego

Un recuerdo de Arsenio Rodríguez

¿Qué le ensañaba Arsenio Rodríguez a los demás músicos? Johnny Pacheco te lo explica en un solo párrafo.

POR Mario Jursich Durán

"Yo conocí a Arsenio cuando tenía 19 años y me pasaba la vida detrás de los músicos cubanos. Un día me dijo que iba a ponerme a tocar de verdad música cubana y me llevó a una función con él en el Bronx. Cuando aquello él tenía en el bajo a Cuajarón, uno de los mejores bajistas de la época, y su orquesta sonaba que era una maravilla, pero la mayoría de sus músicos eran unos negros que metían miedo y se pasaban la vida diciendo que en Cuba tenían un cementerio particular. Entonces él me puso a tocar el timbal y cada vez que yo me iba de ritmo Arsenio gritaba “¡Machete!” y todos los negros aquellos me miraban con cara de quererme matar, hasta que yo volvía al tempo. Pero todos eran buena gente y me enseñaron muchísimo, porque la mejor escuela para aprender el son era la de Arsenio… Fíjate qué oído tenía ese Ciego Maravilloso que su pianista de entonces, Rey Coeña, que ya usaba espejuelos en esa ápoca, tenía el tic de que cuando se le iban corriendo empezaba a buscar el momento de poder levantárselos, y Arsenio se daba cuenta de eso y cuando llegaba el momento le decía: “Súbete los espejuelos”. Si eso no es sentido del tiempo y del ritmo, que venga Dios y me lo diga. Después, cuando yo empecé con mi charanga, él me iba a ver de vez en cuando y decía “Déjame hacer un pellizquito”, y cogía el bajo de la orquesta y ya no había quién se lo quitara en toda la noche".
Johnny Pacheco

 

ACERCA DEL AUTOR


Mario Jursich Durán

Escritor. En 2014 publicó ¡Fuera zapato viejo!, un libro sobre la salsa en Bogotá.

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