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El Malpensante

Ficción

Hipnotizada

Un cuento de Abner Benaim

 

Ilustración de Tom Deason

 

Danny sabía hipnotizar. Su primo Isaac lo hacía siempre en los campamentos del movimiento juvenil Macabi, en Panamá. Nos sentábamos frente a él para ver el show. Éramos unos cien niños judío-panameños de entre catorce y dieciocho años. Él se había leído un par de libros o había tomado un curso. No sé. Pero el show era bueno e Isaac parecía un tipo serio, inteligente y responsable. Para mí era un adulto. Imagino que en ese momento tendría veinte o veinticinco años. Yo tenía catorce.

La cosa iba así: alguien del público se ofrecía de voluntario. Se sentaba en una silla al lado de Isaac, quien le hablaba al oído. Toda era gente que conocíamos más o menos de nacimiento, ¡y que conocíamos bien! O sea, cada gesto, cada palabra, cada risa era reconocible y especialmente la mirada. Era imposible hacer trucos de esos baratos, como ponerse de acuerdo antes de empezar el show, o cosas por el estilo. De hecho, ahora que lo recuerdo, el ambiente no era de show. Era solemne. Había silencio –cosa rara en Panamá, especialmente en un campamento de niños y niñas que se conocían de toda la vida–. Isaac le decía al voluntario que contara hacia atrás desde el diez y que con cada número que dijera iba a ir entrando en un sueño cada vez más profundo. Cuando llegara a cero, iba a estar totalmente dormido.

Usualmente se repetía una serie de pruebas para comprobar que la persona estaba realmente hipnotizada. Primero, Isaac le pedía que alzara la mano y la mantuviera rígida. La mano permanecía elevada más tiesa de lo usual y la persona demostraba una fuerza sorprendente ante otro voluntario que trataba de bajársela. Cuando ya estaba comprobado que la persona “dormía”, empezaba la función. Uno de los trucos consistía en que el hipnotizado despertaba temporalmente, pero olvidaba alguno de los números, por ejemplo el cuatro. Entonces, se le pedía que contara del uno al diez y la persona contaba saltándose el cuatro. Al preguntarle cuánto era dos más dos, no sabía la respuesta. El público, sentado en el piso y en butacas de madera alrededor del viejo comedor del campamento, se mor&ia...

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Abner Benaim

Es considerado uno de los pioneros del cine panameño. Ha sido seleccionado en dos ocasiones para representar a Panamá en los Premios Oscar. Entre sus filmes, series y documentales se encuentran El otro lado (2005), Chance (2009), Invasión (2014), y Yo no me llamo Rubén Blades (2018).

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