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De gira por la Antártida

Una fotógrafa ecuatoriana recibe la llamada de un militar que la invita a hacer parte de una expedición a la Antártida. La propuesta es sucinta: dos meses en el extremo sur del planeta y diez minutos para responder.

 

 

Hace año y medio recibí la llamada más extraña de mi vida: el Instituto Antártico Ecuatoriano –del cual nunca había escuchado– me invitaba a hacer una residencia artística en la Antártida durante dos meses, acompañando a una comisión de científicos ecuatorianos. La llamada me entró mientras trabajaba para una película en Riobamba –una ciudad fría de la provincia de Chimborazo–, cuyo rodaje ya estaba próximo a finalizar. En ese momento, mi ignorancia sobre la Antártida era la que cualquiera suele tener: ese imaginario de una llanura inmensamente blanca, inhóspita, con unos cuantos pingüinos y osos polares aquí y allá. Del otro lado del teléfono, un militar que hacía parte del Instituto me advertía de la hostilidad de su clima, de la poca comunicación con el mundo exterior que allí habría (sin internet, por ejemplo), del segundo mar más peligroso del mundo que debía cruzarse para llegar a la base ecuatoriana en Greenwich. Antes de colgar, me dijo: tienes diez minutos para darnos una respuesta; las mejores decisiones de la vida se toman así.

Dos semanas después estaba en Punta Arenas, Chile, con mis maletas listas para zarpar rumbo a ese desierto helado en el que mis compatriotas han podido asentarse. Vista por encima, la idea de que Ecuador, un país andino y tropical, tenga una base militar en la Antártida suena un poco inverosímil. En realidad, la historia de la creación del Instituto se remonta a la declaración de los derechos ecuatorianos en la Antártida, hecha por el coronel Marco Bustamante en 1956. Un par de décadas después se creó el Tratado Antártico, firmado por doce países que actualmente tienen reclamación territorial sobre este continente. Dicho tratado prohíbe cualquier clase de explotación en la Antártida; solo son permitidas las labores de investigación científica y de construcción. A la vez, en el marco del tratado se invitó a algunos países que ya estaban haciendo investigación dentro del territorio antártico para que tuvieran un rol consultivo, es decir, ser&ia...

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Isadora Romero

Su trabajo se centra en el estudio de las identidades, el género y los problemas ambientales. Finalista del Inge Morath Award, de la Magnum Foundation. Seleccionada como parte de la Joop Swart Masterclass (World Press Photo). Ha expuesto en América y Europa. Es cofundadora de Ruda, colectivo de fotógrafas latinomericanas.

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