Tejada por Baena; Reconocimiento ilustrado; Festival malpensante: crece el apellido

El aforismo nuestro de todos los días; Anuncios parroquiales verídicos

 Ideas, apuntes, chismes, tendencias, habladurías

POR El Malpensante

© Julián de Narváez

 

Reconocimiento ilustrado

En el segundo volumen de Illustration Now!, la selección de los mejores ilustradores del momento de acuerdo con la editorial alemana Taschen, aparece reseñado el trabajo del ilustrador bogotano Julián de Narváez.

No queremos hacerle publicidad gratuita a Julián, quien además no la necesita. El motivo de que esta publicación sea una noticia para nosotros es que El magoEl malabaristaLa escritoraSeñor con sombreroMáquinaSastrería El Newyorkino yEl Cultur Generador, siete de las nueve piezas seleccionadas y reseñadas en esta colección, fueron publicadas en El Malpensante.

Julián es uno de los más destacados ilustradores que comenzaron su carrera publicando en nuestras páginas. En doce años, muchos de estos colaboradores se han convertido en los principales representantes de su oficio en Colombia; han desarrollado estilos propios, muy diversos, y han logrado distanciarse de las muñequitas japonesas con redondeces pronunciadas, de los monstruos pederastas sadomasoquistas, de los Giordanos y de los gatitos muertos.

En este sentido, el estilo de Julián es definido por Julius Wiedemann, compilador de la selección, como “ecléctico... con conocimientos en publicación y publicidad”.

Sin embargo, más allá de rótulos de estilo, lo que es necesario subrayar es la importancia de hacer parte de una selección de este nivel. En medio de ilustradores mayoritariamente europeos, americanos y japoneses, el trabajo de Julián de Narváez aporta a la escasa cuota latina del libro, junto al de la colombiana Catalina Estrada y un par de argentinos, cubanos y brasileros.

Para Julián, que debe estar trabajando en este momento –ojalá pronto de nuevo para nosotros–, felicitaciones y un abrazo.

 

Festival Malpensante: crece el apellido

En el último fin de semana de este mes, del 27 al 30 de junio, se celebra en Bogotá la tercera versión del Festival Malpensante, ahora llamado tal cual con apenas la adición del año: Festival Malpensante 2008. Se preguntarán nuestros lectores por qué dejamos de lado la afiliación con los aviones de guerra, F-10, F-11, F-12 y F-N, a lo que habría que contestar que lo hicimos por cansancio, porque eso de rebautizar las cosas que uno engendra una vez al año llega a ser una carga.

De todos modos, tanto la revista que convoca al festival como el evento llevan el apellido “malpensante”, una palabra que como bien saben los lectores de esta revista fue inventada por el escritor siciliano Gesualdo Bufalino para dar rienda suelta a su aguda inteligencia. La peculiar conformación de este adjetivo-apellido sugiere que hay que pensar, pero mal; combinación de conceptos que no deja de crear líos en el imaginario de la gente. Nosotros, que por naturaleza somos ventajosos, no podemos dejar de aprovecharnos de estos líos. Son, incluso, el pan nuestro de cada día. Dirán algunos que hacemos mal y que un país como Colombia lo que necesita es recuperar así sin más sus certidumbres, que con la autoestima nacional no se juega. Pues bien, otros malpensamos lo contrario: no hay situación, por mala que sea, que no sea susceptible de... una conferencia inquietante. Hay demasiadas pompas de jabón en la forma de ideas cliché en el ambiente como para que uno se vaya a dormir tan tranquilo todos los días. Con frecuencia, cuando las ideas-pompa hacen ¡plop!, el espíritu se distiende. Así, el interés básico del festival es desbarajustar un poco el ambiente, pero hacerlo de manera divertida, informada y, hasta cierto punto, constructiva, quizás porque los despejes mentales también sirven para abrir nuevas vías.

Un elemento central del festival es su concentración variopinta de temas, que en realidad es una amplificación del espíritu de la revista El Malpensante. Para nosotros es más divertido y estimulante pasar de una mesa sobre “novelas que no son novelas”, a otra sobre los placeres del onanismo, a otra más sobre el Dalai Lama y a otra en la que vuelva al ring el famoso ex campeón de boxeo, Rodrigo Rocky Valdez. De ahí que la oferta sea variada y que en ciertos horarios haya, como verá el lector por el programa incluido en la separata, hasta cuatro opciones. También pasamos de dos días a cuatro, en un arriesgado volantín que ojalá no termine con el funámbulo enyesado y con muletas. Por eso mismo cambiamos de fecha, pues el año pasado la gente nos pidió alargue y la única época en que el Gimnasio Moderno puede estar a nuestra entera disposición es durante las vacaciones escolares de junio. También le pedimos a Fanny Mikey que nos conectara con el chamán que le quita la lluvia durante sus festivales pero, por si las moscas, nos pareció bien agendar el nuestro en una época tradicionalmente más seca. A cruzar los dedos.

A riesgo de quedarme corto, voy a imitar a nuestros ciclistas criollos y daré las gracias a quienes nos han ayudado. Debo empezar por nuestros aliados mediáticos, El Espectador y Caracol Televisión. En seguida, tengo que agradecer la intensa y diligente producción ejecutiva de Serendipity Producciones, así como el trabajo alegre del propio equipo de la revista. También pone su cuota el Gimnasio Moderno, cuyas estupendas instalaciones utilizamos. De ahí para adelante hay muchos más participantes que nos han apoyado con su buena voluntad: las embajadas acreditadas en el país, que han contribuido generosamente, las empresas aliadas que han entendido los beneficios de invertir en malpensantías. Igualmente hemos recibido el apoyo de unas cuantas entidades del sector público y de varias organizaciones sin ánimo de lucro. Es obvio, y me parece que los espectadores lo saben, que sin la ayuda y la buena voluntad de mucha gente es imposible hacer con éxito un evento de la magnitud del Festival Malpensante 2008.

Por último, las gracias más importantes se le deben dar al público que nos acompañará. Les recuerdo el lema porque ya habrá ocasión de ejercerlo: “Pase bien, hable mal”. Bienvenidos. Habrá sobre todo MÁS PICANTE.

 

Tejada por Baena

En estos días he estado leyendo cuidadosamente y hasta reescribiendo palabra por palabra –así como Pierre Menard reescribió El Quijote– cerca de 50 crónicas del periodista antioqueño Luis Tejada, publicadas entre 1920 y 1924. Tejada, quien en 1922 y cuando apenas tenía 24 años fue proclamado por la revista Caminos de Barranquilla como “el príncipe de los cronistas colombianos”, era dueño y encarnación en verdad, a una edad tan temprana, de un maravilloso geniecillo que fulguraba en las columnas literarias que publicaba en medios como El Espectador –en sus ediciones de Medellín y Bogotá– y algunas revistas misceláneas de la época. Miembro hacia 1918 del grupo Los Nuevos, junto con Otto y León de Greiff, Ricardo Rendón, José Mar, Luis Vidales y Jorge Zalamea, entre otros, también fue cofundador, hacia 1921 y con varios de estos mismos amigotes, del primer grupo comunista “registrado”, digamos, que existió en el país, grupo que no pasó de ser un inocente tertuliadero más en la todavía pueblerina capital. Fundador también del fallido semanario El Sol, el verdadero oficio de Tejada se centró en la escritura de sus columnas o crónicas (como se decía por entonces), empezadas en forma entre 1919 y 1920, de las cuales alcanzó a publicar una selección en libro en el año de su muerte (1924). Otras recopilaciones aparecieron después, la última coeditada (1989) por la Universidad de Antioquia y la Biblioteca Piloto, con la curaduría letrada de Miguel Escobar Calle.

¿Por qué fue nombrado Tejada “príncipe de los cronistas colombianos”, siendo apenas un enfant terrible del periodismo de entonces? La mejor respuesta podría encontrarse quizás en su crónica “Elogio del espíritu de contradicción”, un verdadero autorretrato y declaración de propósitos. Tejada podía ser a la vez tierno como pajarillo y ácido como el sulfúrico, amador del terruño y a la vez terrible vituperador de nuestras antiguallas y reprodridas españolerías conservaduristas, admirador un día de lo vernáculo y detractor de lo extranjero para en la siguiente columna declararse ferviente seguidor de civilizaciones como la de los japoneses, que todo lo destruyen de continuo para hacerlo más perfecto y de quienes ya adivinaba Tejada su agudísimo espíritu de copia, asimilación y perfeccionamiento de tecnologías. Declarábase moderno, futurista e insensible hasta los tuétanos, pero se deshacía prácticamente en ríos de nostalgia cuando hablaba del retorno a lo natal después de largos extravíos viajeros, así como denigraba del peligro de habitar de generación en generación en la misma casa, desde el bisabuelo hasta los biznietos, con todas las especies de malas energías espirituales que se quedan adheridas en esos edificios sombríos y que nos enferman el alma y no nos dejan mirar hacia lo nuevo. Pero curiosamente hablaba pestes de los atrevidos “arañacielos” o gigantescos edificios gringos, que “cuadriculaban” el cerebro de sus moradores. Siendo el gran cronista de la modernidad, suspiraba sin embargo por el abandono en que el maestro Carrasquilla había dejado a su ínclito séquito cuando decidió encerrarse del todo en su casa, agobiado de achaques. Habla maravillas de las mujeres, a quienes seguía en sus paseos capitalinos al atardecer, absorto en sus perfumes, sus andares y formas y coqueterías, pero compara el amor con un dolor de muelas o una enfermedad del hígado.

Era Tejada enemigo del trabajo esclavizante y absurdo, de la imbecilidad y prepotencia de los millonarios, indiferente a los deportes, amante de la lluvia, de la inactividad y del vaivén de las hamacas, de la suavidad y molicie de los gatos, de la inteligencia alquímica de los falsificadores de monedas y de arte, del humo del cigarro y de las pipas, de la vida lujosa, de la palabra “voluptuosidad”. Y a pesar de todo declaraba que la vida en general era un infinito océano de aburrimiento y tristeza, sin islas de ilusión en dónde anclar. Decía, escéptico: “Creo que, a pesar de la morfina y del trabajo, de los saltimbanquis y de las guerras, de las cometas y de los juegos de dados, los hombres siempre se van a morir de aburrimiento, la enorme e inexplicable tristeza de sentirse solos”. Pero también: “¡Yo quisiera vivir en un mundo dormilón y descomplicado, perezoso e intelectual; quisiera ser como uno de aquellos abates decrépitos, galantes, empolvados, concupiscentes, socarrones, eruditos, que hacían un epigrama mientras tomaban rapé; ¡así, sentado en un sillón abacial, sonriente y débil, me pasaría la vida saboreando la voluptuosidad de la decadencia!”.

 

El aforismo nuestro de todos los días

Sigue engordando el grupo de Facebook promovido por El Malpensante y coordinado con tino por Luis H. Aristizábal alrededor del aforismo. Incluso en el Festival Malpensante, anunciado en estas mismas páginas, contaremos con una mesa donde el administrador del grupo conversará con un par de seguidores y creadores de este género breve, que no admite cháchara ni devaneos.

 Jean-Paul Sartre en La náusea:
– Ahora sabía: las cosas son en su totalidad lo que parecen, y detrás de ellas... no hay nada.

Dos de Georg Christoph Lichtenberg:
– No sé si el sonido de las campanas contribuye al descanso de los difuntos; para el descanso de los vivos es abominable.
– Si se debiera llamar a los países según las expresiones que más se escuchan allí, Inglaterra se llamaría “Maldita sea”.

Dos de Charles Bukowski:

– Un intelectual es el que dice una cosa simple de una manera difícil; un artista es el que dice una cosa difícil de una manera fácil.
– La diferencia entre un valiente y un cobarde es que el cobarde se lo piensa dos veces antes de meterse en una jaula con un león. El valiente no sabe qué es un león.

Aportado por Juan Luis Cuervo Correa, quien desconoce la fuente:
– La experiencia es un peine que te dan cuando te quedas calvo.

De J. M. Coetzee en Desgracia:
– Pasada cierta edad, todas las aventuras van en serio. Igual que los ataques cardíacos.

De Paul Léautaud:
– El amor hace locos, el matrimonio cornudos, el patriotismo imbéciles dañinos.

De G. K. Chesterton:
– No es que el mundo haya empeorado; es que la cobertura informativa ha mejorado.

De Lyndon B. Johnson a Gerald Ford:
– Gerry es tan corto de entendederas que no podría mascar chicle y tirarse un pedo al mismo tiempo. 

Del periodista Jonathan Hunt:
– En un desastroso fuego producido en la biblioteca del presidente Reagan, se quemaron sus dos únicos libros. Y el desastre real es que no había terminado de colorear ninguno de los dos.

Del director Otto Preminger contra Marilyn Monroe:
– Un vacío con pezones.

De Eugène Ionesco en Notas y contranotas:
–Lo que hemos aprendido de memoria –ese colesterol de las arterias del espíritu.

De Joaquín Sabina:
– No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.
– Excepto los de autoayuda, todos los libros son de autoayuda.

De Rafael Azcona:
– Yo no me escondo, ¡es que no me asomo!.

De Heinrich Heine:
– Dios me perdonará, ése es su oficio.

De Alphonse Allais:
– El café... esa bebida que hace dormir cuando uno no la toma.

De Octavio Paz:
– La arquitectura es el testigo menos sobornable de la historia.

De Berlotd Brecht:
– Si la gente quiere ver sólo las cosas que puede entender, no tendría que ir al teatro: tendría que ir al baño.

De Bernard de Fontenelle:
–El filósofo es un hombre que no quiere creer lo que ve porque está demasiado ocupado en meditar sobre lo que no ve.

De Aleja Rodado, permanente colaboradora del grupo:
– La soledad es un huésped que nos paga con su silencio.

 

Anuncios parroquiales verídicos

Es curioso lo que puede ocurrir un domingo cuando uno decide cambiar la ciclovía por la iglesia.

Hace pocos días nuestro amigo Charlie Castles compartió con nosotros estos anuncios parroquiales. Parece que son verídicos. En cualquier caso están muy divertidos.

 

– Para cuantos entre ustedes tienen hijos y no lo saben, tenemos en la parroquia una zona arreglada para niños.

– Próximo jueves, a las cinco de la tarde, se reunirá el grupo de las mamás. Aquellas señoras que deseen entrar a formar parte de las mamás, por favor, se dirijan al párroco en su despacho.

– El grupo de recuperación de la confianza en sí mismos se reúne el jueves por la tarde, a las ocho. Por favor, para entrar usen la puerta trasera.

– El viernes, a las siete, los niños del Oratorio representarán la obra Hamlet, de Shakespeare, en el salón de la iglesia. Se invita a toda la comunidad a tomar parte en esta tragedia.

– Estimadas señoras, ¡no se olviden de la venta de beneficencia! Es una buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en casa.Traigan a sus maridos.

– Tema de la catequesis de hoy: “Jesús camina sobre las aguas”. Catequesis de mañana: “En búsqueda de Jesús”.

– El coro de los mayores de sesenta años se suspenderá durante todo el verano, con agradecimiento por parte de toda la parroquia.

– Recuerden en la oración a todos aquellos que están cansados y desesperados de nuestra parroquia.

– El torneo de básket de las parroquias continúa con el partido del próximo miércoles por la tarde. ¡Vengan a aplaudirnos. Trataremos de derrotar a Cristo Rey!

– El precio para participar en el cursillo sobre “Oración y ayuno” incluye también las comidas.

– Por favor, pongan sus limosnas en el sobre, junto con los difuntos que deseen que recordemos.

– El párroco encenderá su vela en la del altar. El diácono encenderá la suya en la del párroco, y luego encenderá uno por uno a todos los fieles de la primera fila.

– El próximo martes por la noche habrá cena a base de alubias en el salón parroquial. A continuación seguirá el concierto.

– Recuerden que el jueves empieza la catequesis para niños y niñas de ambos sexos.


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