Conmemoración y celebración: ¡Nace la República de Colombia!

A propósito del bicentenario del Congreso constituyente de Cúcuta de 1821

Una República que nació con un gobierno a caballo, en medio de una epidemia bacteriana y de la guerra ante un poderoso enemigo europeo… ¡Conmemore con nosotros el bicentenario del Congreso de la villa del Rosario y la fundación de Colombia!

POR Armando Martínez Garnica

Reliquias

Reliquias de la cúpula de la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario, donde se reunieron los diputados del Congreso Constituyente de 1821. Foto de Armando Martínez Garnica (septiembre de 2020).

Desde 2008 todo el mundo hispánico ha afrontado una larga serie de bicentenarios. Este año no es la excepción. En Europa se organizan eventos acerca de las revoluciones que en 1821 pusieron en riesgo el orden continental en Piamonte, Nápoles o Grecia. España, en particular, conmemora la reimplantación del régimen constitucional creado en Cádiz en 1812. En nuestro país y en Venezuela, Panamá y Ecuador han comenzado ya a celebrarse encuentros sobre el Congreso Constituyente celebrado hace doscientos años en la villa del Rosario de Cúcuta.

Unas líneas para desempolvar la memoria. Tras la batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819, los revolucionarios lograron controlar ahora una buena porción del territorio de la Nueva Granada. Entonces, buscaron edificar una máquina de guerra para derrotar pronto a España. Les preocupaba consolidar un gobierno enérgico, capaz de responder eficazmente a las temibles amenazas contrarrevolucionarias europeas (organizadas en torno a un sistema policivo promonárquico conocido como la “Santa Alianza”). Se entiende que Simón Bolívar aprovechara la victoria en Boyacá y el desplome subsiguiente de la autoridad virreinal para solicitar al Congreso de Venezuela (reunido en Angostura, actual Ciudad Bolívar) la unión de este país y Nueva Granada. Como podrá imaginarse, la suma de ambos territorios aseguraba abundantes recursos económicos y humanos. Calculen: la Nueva Granada comprendía, además de la actual Colombia, a Panamá y Ecuador; si a esto sumamos Venezuela, el resultado era un país enorme y potencialmente rico, que les daba poder organizativo e institucional a los revolucionarios para constituir verdaderos ejércitos con los cuales asegurar la aún vacilante independencia. 

El Congreso de Angostura creó, pues, la República de Colombia mediante una Ley Fundamental, que expidió el 17 de diciembre de 1819. El problema era que dicha ley no había contado con la sanción de los legítimos representantes neogranadinos. Por eso se hizo necesaria la convocatoria de una nueva asamblea que confirmara la existencia de Colombia y la dotara de una Constitución. El lugar elegido para realizarla fue la villa del Rosario de Cúcuta. Hace dos siglos los diputados de ese Congreso sancionaron la existencia de la nueva República, que se prolongaría por los siguientes diez años, hasta 1831. 

Lugar Común dialogó con Armando Martínez Garnica, doctor en historia por el Colegio de México y ex director del Archivo General de la Nación de Colombia, que ha organizado el mayor encuentro académico del año acerca de aquella trascendental asamblea. 

 

Lugar Común (LC): ¿Conmemorar o celebrar?

 

Armando Martínez Garnica (AMG): Conmemorar, que significa reunirse con los colegas amigos en la Villa del Rosario para compartir todo lo que podemos saber sobre el Congreso Constituyente de Colombia, gracias a la investigación, al método histórico y a las mejores fuentes documentales.

 

LC: ¿Por qué es importante conmemorar el Congreso de Cúcuta?

 

AMG: Porque este Congreso no solamente nos dio una de nuestras primeras Cartas constitucionales, sino también 82 disposiciones legislativas importantes para formar el Estado nacional y construir la primera nación colombiana.

 

LC: Además de la Constitución, la asamblea llevó entonces a cabo una importante labor legislativa…

 

AMG: Sí, no solo fue un Congreso constituyente, sino también constitucional. Lo primero, porque discutió y promulgó una Constitución; lo segundo, porque aprobó 38 leyes, 36 decretos y 8 resoluciones que resolvieron los problemas urgentes del Estado nacional.

 

LC: Conmemoramos entonces una nueva Constitución, un conjunto importante de leyes (en particular una que permitió la abolición gradual de la esclavitud) y un paso decisivo nada menos que para asegurar el triunfo militar contra España. ¿Por qué no celebrar? ¿O bien, de todo esto, usted qué celebra personalmente y por qué?

 

AMG: Yo celebro con Francisco Antonio Zea la voluntad de mis antepasados, que se decidieron a ser colombianos. “¿Qué hace falta para ser colombianos?”, preguntó Zea. “Solo decirlo”, respondió: “¡Decid Colombia, y Colombia será!”. Y aquí me tienen: 200 años después, celebrando la posibilidad de ejercer la ciudadanía colombiana.

 

LC: ¿Por qué se reunió el Congreso Constituyente en los valles de Cúcuta? 

 

AMG: Paradójicamente, porque así lo resolvieron los constituyentes venezolanos reunidos en Santo Tomás de Angostura. Y según le dijo Juan Germán Roscio a los habitantes de la villa del Rosario, por motivos geográficos.

 

LC: ¿Cómo así que por motivos geográficos? 

 

AMG: Quizás Roscio quería decir que la villa del Rosario era el límite geográfico entre las provincias de Pamplona y de Mérida, es decir, entre el Virreinato de Santafé y la Capitanía general de Venezuela. Pero no se imaginó lo que esa geografía tropical le haría a los cuerpos de los constituyentes.

 

LC: ¿“Los cuerpos de los constituyentes”?... Hemos oído decir que usted asevera que la villa del Rosario de Cúcuta era “un moridero”. ¿Por qué lo dice?

 

AMG: Dos vicepresidentes interinos, tres diputados del Congreso y el antiguo presidente de la junta de gobierno de Popayán fallecieron en la villa del Rosario o una vez que la abandonaron. Según los libros de defunción de la parroquia, en 1821 los muertos ascendieron a 76, mientras que en el año anterior fueron 47 y en el siguiente, 29. Las aguas contaminadas de la villa hicieron estragos aquel año del Congreso por la presencia de la bacteria Entamoeba histolytica. Al comienzo fueron muchos los que pidieron permiso para ausentarse buscando curarse las diarreas y al vicepresidente Nariño le dijo su médico que si no se iba en diez días lo sacarían colgando de un guando. Menos mal que obedeció y se fue corriendo. Las cifras muestran que no solamente era un “moridero”, sino un c….

 

LC: ¿En qué edificio se reunió la asamblea? ¿Existe todavía?

 

AMG: El Congreso sesionó en la sacristía del templo parroquial de la villa del Rosario, y no será la primera nación que nace en un sitio sagrado. Todavía no le han pagado al cura párroco las sillas de la iglesia que le dañaron los congresistas. El templo original lo derribó el terremoto del 18 de mayo de 1875, a las 11:15 de la mañana, con lo cual las reliquias que vemos ahora son una reconstrucción de un párroco posterior, que tuvo como modelo a la basílica de la Santa Casa del municipio italiano de Loreto, pero los recursos apenas alcanzaron para terminar la cúpula en 1897.  

 

LC: En todos estos meses de investigaciones, ¿qué cosas ha descubierto a propósito del Congreso Constituyente de Cúcuta, además de la presencia inclemente de la Entamoeba histolytica?

 

AMG: Los parentescos de buena parte de los 71 congresistas: hermanos, primos hermanos, cuñados. José Antonio Salvador Borrero, diputado del Cauca, era hermano de uno de los diputados de Antioquia, Vicente Antonio Borrero y estos dos eran primos hermanos de uno de los diputados de Neiva, Joaquín Borrero Gómez. Félix José Restrepo, diputado por Antioquia, era tío en tercer grado del diputado José Manuel Restrepo. Un diputado del Casanare, Juan Bautista Estévez, era hermano de un diputado suplente del Socorro, el presbítero José María Estévez, quien no alcanzó a llegar. El diputado Vicente Azuero era hermano del presbítero Juan Nepomuceno Azuero, un diputado suplente de Pamplona. El diputado de Mérida que era además el cura párroco de la Villa, José Lorenzo Santander, era primo hermano del vicepresidente Santander, cuyo compañero de juegos en la infancia, Francisco Soto, era diputado por Pamplona. Otro diputado por Mérida, el presbítero Luis Ignacio Mendoza, era hermano del primer presidente que tuvo Venezuela, José Cristóbal Mendoza. Con 13 diputados presentes, las tres provincias que en 1857 se agruparon en el Estado de Santander eran la bancada regional más importante.

 

LC: ¿Quiere decir entonces que esta República nació como un ovillo de nepotismo? ¿La oligarquía de siempre que funciona de acuerdo con la fórmula “los mismos con las mismas”?

 

AMG: No era un ovillo de nepotismo sino un grupo esmirriado de ilustrados pobres, pero egresados de los colegios mayores de Santa Fe, profesionales de la pluma y del púlpito. Lejos estaban de ser oligarcas, cuando dependían para su sustento de los pleitos de sucesión de bienes y de los pocos empleos estatales que trajo la existencia de la República de Colombia.

 

LC: Siendo escasa la población y minoritario el número de personas que sabían leer y escribir, ¿era más o menos imposible que no existieran estas relaciones de consanguinidad entre constituyentes? ¿Qué pasa si miramos el papel de esos individuos o la figuración de sus familias en el período colonial? En otras palabras: ¿continuidad o ruptura? 

 

AMG: La población del Virreinato efectivamente no era grande, si se compara con el Virreinato de Nueva España (México), pero los ilustrados en letras y latines eran muy escasos. Sí se encuentra continuidad de ciertas familias del Reino y de Caracas en el seno de los diputados de la Villa del Rosario, pues (por ejemplo) los dos diputados Borrero eran hijos de un alférez real de Cali, pero era inevitable en tiempos de escasa ilustración en las letras europeas.

 

LC: Cierto o falso: ¿estos parentescos validan el lugar común según el cual la política y la justicia siempre estuvieron viciadas en estos territorios por clientelismos, componendas y corrupción? 

 

AMG: Hay que matizar, pero sí es cierto que en esos tiempos la política pública era para un puñado de gente de letras. Estos fueron elegidos en las asambleas electorales de las provincias, conforme a un reglamento electoral aprobado en Angostura, precisamente por sus luces y su probidad. Solo el diputado Manuel Baños, un sangileño díscolo, manifestó una conducta que desagradó a muchos. Me parece que todavía no se había inventado la corrupción en “las justas proporciones” que conocimos en el siglo XX.

 

LC: ¿Podría explicarnos por qué existía una pluralidad de gobiernos en la República cuando los diputados comenzaron su labor en la villa del Rosario?

 

AMG: Primero, porque Simón Bolívar, y su secretario general, José Gabriel Pérez, constituían un gobierno a caballo y eso fue así hasta que en 1826 el Libertador-Presidente regresó de Lima. Segundo, porque Colombia empezó su vida con dos gobiernos militares, uno con sede en Bogotá y otro con sede en Caracas, desde agosto de 1819 hasta octubre de 1821. Tercero, porque cuando se crea Colombia la sede del gobierno de la República y la del Departamento de Venezuela estaban ambas en Angostura. Y cuarto, porque la Diputación Permanente del Congreso de Venezuela se negó a disolverse, manteniendo un congreso paralelo al de Colombia, que se reunió cuando lo creyó necesario: por ejemplo, para contestar una carta del jefe del ejército español Pablo Morillo.

 

LC: Es difícil imaginarse un Congreso funcionando con tantas capas de institucionalidad y locaciones distintas, muy distantes unas de otras. ¿Cómo afectaron estas condiciones la labor de los diputados? ¿De qué manera los cohibieron o cómo aquellos les sacaron ventaja?

 

AMG: Los diputados fueron cuidadosos, como lo demuestran los escrúpulos que expresaron al tomar decisiones sobre los ciudadanos del departamento de Quito, incorporados al territorio nacional en virtud de la Ley fundamental del 17 de diciembre de 1819, pero que no estuvieron representados en el Congreso, porque aún esas provincias eran controladas por el ejército del rey de España.

 

LC: Si alguien quiere visitar la villa del Rosario de Cúcuta, ¿qué lugares relacionados con el Congreso de 1821 le recomienda?

 

AMG: Las ruinas del templo parroquial donde se realizó el Congreso, la Casa del Gobierno provisional de Colombia que hoy llaman La Bagatela, las reliquias de la iglesia de Santa Ana, donde fueron inhumados los dos vicepresidentes interinos fallecidos y el Museo de la Casa Natal del General Francisco de Paula Santander.

 

LC: ¿Hay en curso algún plan de valorización patrimonial con respecto a esos lugares? 

 

AMG: El Conjunto monumental llamado Parque Grancolombiano es patrimonio de la nación.

 

LC: Para terminar, cuéntenos cómo será el congreso que usted organiza y si podemos seguirle la pista por redes sociales, internet…

 

AMG: Entre el 27 y 30 de agosto próximo se pondrán en escena ocho conferencias magistrales y sostendremos 40 sesiones de discusión que hemos llamado “mesas de debate”. Nos visitarán un total de 13 ponentes internacionales, 102 ponentes colombianos y venezolanos, 7 ponentes locales y 10 ponentes virtuales. Es el evento más grande del año en historia y en derecho.  La sede será la Institución Educativa De La Frontera, símbolo y expresión de la solidaridad del Gobierno de Colombia con los niños y jóvenes de la empobrecida sociedad venezolana que reside en San Antonio del Táchira, Palotal y Ureña. Pueden consultarlo todo y seguirlo en la dirección  http://congresovilladelrosario.com/

12-07-21

 

Museo Casa Natal del general Francisco de Paula Santander (fachada). Foto de Armando Martínez Garnica (septiembre de 2020)].

Museo Casa Natal del general Francisco de Paula Santander (fachada). Foto de Armando Martínez Garnica (septiembre de 2020). 

 


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ACERCA DEL AUTOR


Armando Martínez Garnica

Ha publicado recientemente Historia de la primera República de Colombia: “Decid Colombia, y Colombia será” (2019) e Historia básica de Bucaramanga, 1622-2022 (2021). Dirige desde hace 16 años la Revista de Santander. Entre julio de 2016 y marzo de 2019 fue director del Archivo General de la Nación. 

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