Machos, historias de nenas

Con la complicidad de diferentes personalidades del jet-set colombiano, esta fotógrafa saca los trapitos al sol sobre el rol de la mujer en la transmisión del machismo. Su herramienta: parodiar oficios “exclusivos” de hombres y mujeres.

POR Humberto Junca Casas

un fotoensayo de janca

Un fotoensayo de Janca

 

La porrista. Miguel Ángel Giraldo, actor.

La porrista. Miguel Ángel Giraldo, actor.

 

Aunque como dice el adagio no todo en la vida es blanco o negro, cuando a Janca, la fotógrafa colombo-francesa, le preguntan por el uso de estas dos tonalidades en su trabajo, afirma que ambas han estado presentes desde su infancia. Recuerda, por ejemplo, ver de niña a su abuelo revelar fotografías familiares en blanco y negro, en el cuarto oscuro que armó dentro de su granero. Con el tiempo, dicha técnica quedaría como impronta de sus obras, pues ha visto en este tipo de fotografía la exigencia de una mayor pulcritud y rigor. Pero también la posibilidad de la ironía. El blanco y negro es la imagen clásica de las antípodas, y es desde un uso irónico de los polos contrarios del color que Janca se burla de los roles tradicionales de hombres y mujeres, y de las divisiones entre la alta y la baja cultura, al tiempo que pone en tela de juicio ciertas miradas actuales del feminismo.

La nena. Tino Fernández, coreógrafo.

La nena. Tino Fernández, coreógrafo.

 

Lo ha hecho en particular con Machos, historias de nenas (c. 2012), esta serie de fotografías que retratan a personalidades reconocidas del mundo cultural y artístico colombiano, vestidas con la indumentaria de diferentes oficios –el barman (Marbelle), la quinceañera (Camilo Pombo), el marinero (Vicky Hernández)–, en poses y situaciones propias de los personajes que encarnan los modelos. No obstante, quien observe estas fotos no tardará en advertir que este no es un simple catálogo de oficios. Los brazos peludos de la geisha, la barba hecha a pinceladas del marinero o el futbolista, o alguna cara famosa tras el maquillaje que vuelve sus facciones más angulosas, son los elementos que hacen manifiesta la propuesta de Janca: un juego sarcástico en el que resuena subterráneamente una pregunta ácida: ¿por qué aún existe el prejuicio de que ciertas profesiones parecen hechas solo para hombres y otras solo para mujeres? 

La enfermera. Kenny Delgado, actor.

La enfermera. Kenny Delgado, actor.

 La bailarina de ballet. Rubén Di Pietro, director de teatro.

La bailarina de ballet. Rubén Di Pietro, director de teatro.

 

Aunque estos cuestionamientos están presentes en su trabajo, en especial la pregunta por el rol de la mujer en la transmisión del machismo, Machos, historias de nenas fue ante todo un accidente feliz. Janca cuenta que, mientras trabajaba buscando modelos, le pidió a una amiga actriz que posara para ella con su mejor caricatura de enfermera, reto al que la mujer respondió recreando a una “enfermera sexy, porno, chic, estilo SoHo”. La fotografía de la siguiente candidata tampoco resultó lo suficientemente disruptiva. La tercera fue la vencida, o más bien, el vencido: cuando invitó a otra amiga estudiante de clown a posar, no imaginó que sin maquillaje algunos payasos, en vez de risa, causan espanto; pero entonces vio al novio de la modelo con una peluca puesta y supo que había encontrado a su “muso”, su caricatura. Y así, de una torpeza inocente, chapliniana, surgió el gesto irreverente de plasmar oficios trastocados a lo largo de este trabajo.

 El chico malo. Marvel Benavides, bailarina.

El chico malo. Marvel Benavides, bailarina.

La geisha. Jorge Lee, perfumista.

La geisha. Jorge Lee, perfumista.

 

Como artista, Janca ha sabido que para cuestionar las normas hay que parrandeárselas, pasárselas por la faja, por el bigote falso y la peluca dorada. Por eso, en estas fotografías todo es cultura pop: el detective noir a lo Sam Spade, el marinero estilo Popeye, el espía con aires de James Bond... Hombres y mujeres del jet-set colombiano son cómplices de una carcajada en coro. Pero el carnaval libera a la par que cuestiona; se burla de las normas al despojar de sus cadenas a quienes festejan. Hombres y mujeres, por igual, discurren en este portafolio sin jerarquías, cada quien riéndose de las prenociones que se han cernido sobre sus oficios. Incluso, de fondo reverbera una crítica a esa visión dogmática de un sector del feminismo actual que le prohíbe al hombre sumarse a los esfuerzos por desembarazar el machismo que está enquistado en la cabeza de muchos. Porque para Janca el mismo hombre es víctima del machismo, de los prejuicios que este proyecta. Y desde esa doble condición de víctima y victimario es impajaritable que los varones sean incluidos en una lucha que es de ambos géneros.

La azafata. Iván Zuluaga, director de cine.

La azafata. Iván Zuluaga, director de cine.

La secretaria. Claude Pimont, actor.

La secretaria. Claude Pimont, actor.

La embarazada. Israel Sánchez, cineasta.

La embarazada. Israel Sánchez, cineasta.

 

Se puede decir entonces que Machos, historias de nenas no es solo una serie de fotos, sino también un happening en el que la contemplación siempre conduce al debate. Las fotografías de Janca salen de las galerías y llegan hasta las regiones más apartadas para preguntarnos cuál es nuestro lugar en la reproducción de estereotipos, sin caer en las retahílas de la corrección política. Al fin y al cabo en el blanco y negro también brillan los tonos grises, y entre la solemnidad de los grandes relatos hay espacio para una sonrisa socarrona, adornada con un hirsuto bigote de mentiras. 

     E.M.

ACERCA DEL AUTOR


Humberto Junca Casas

Ha exhibido sus obras en Colombia, México, Cuba, Guatemala, Brasil, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Turquía y Finlandia. En este momento es profesor de cátedra de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y la Universidad de Los Andes.

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