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Iceberg

Arriba los corazones

Edición N° 131

N° 131

Junio de 2012[ ver índice ]

Medios

Imágenes

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Para nadie es un secreto que la imagen pública de la Universidad Nacional de Colombia es cuando menos ambigua. Todo el mundo reconoce su excelencia académica, pero al mismo tiempo lamenta que se haya convertido en un foco de disturbios casi constantes y en un albergue de grupos al margen de la ley. No hace falta discutir aquí la justicia de ese imaginario; a no dudarlo es falso, particularmente en lo que corresponde a la universidad como tibia cunita de los tropeleros. Sin embargo, por más que esa imagen no corresponda a los hechos, lo cierto es que un número altísimo de colombianos se imagina que la Nacional está privatizada por los vagos, los tirapiedras, los encapuchados y los fanáticos incondicionales de la papa-bomba.

Con el ánimo de combatir ese estigma, la Rectoría de la Universidad y una oficina llamada pomposamente Comunicación Estratégica de la Unidad de Medios decidieron lanzar en febrero pasado la campaña “Orgullo UN”. Los objetivos de la misma son bastante amplios, pero digamos que su meta principal es conseguir que también se cubra el lado luminoso de la vida académica: que la prensa, la radio, los programas de televisión o las redes sociales hablen de lo que allí se inventa, se mejora, se obtiene. A ese propósito global, se suman otros objetivos subordinados como promover el cuidado del campus y los jardines, combatir la apatía entre los alumnos y despertar los sentimientos de –según palabras del boletín interno Carta Universitaria– “reconocimiento y amor” hacia la institución.
Adicionalmente –lo que viene a ser un refuerzo de la campaña–, a partir de este mes de junio todos los impresos que salgan de la universidad habrán de llevar un sello inspirado en las marquillas de ropa que diga “Hecho en la UN”. “La idea –filosofa Ramiro Chacón, jefe de Comunicación Estratégica– es que la un sea esa prenda de vestir que uno más quiere y cuida para que nunca se desgaste o se dañe”.

Aunque los propósitos de la campaña parezcan muy loables, desde ya manifestamos nuestro abierto escepticismo respecto a los resultados que intenta conseguir. ¿Se ha dado cuenta alguien de que “Orgullo UN” acude a los peores tópicos de la autoayuda y echa mano de ciertos recursos que han demostrado, una y otra vez, su absoluta inutilidad?
Para que se entienda mejor lo que estamos diciendo, bastará fijarse en el logo. No es fácil aceptar que la Oficina de Comunicación Estratégica haya escogido una letra horrible y muy mal manejada. En la Nacional existe una magnífica facultad de diseño y en ella dictan clase profesores como César Puertas, ganador de varios concursos nacionales e internacionales de tipografía. ¿No podían, ya que la campaña pretende utilizar “el inmenso talento que hay en la institución”, pedirle su ayuda a la hora de elegir la fuente o ver cómo se espaciaban las letras del logo?

Pero aun si uno decide pasar por alto esos detalles formales, de ningún modo puede hacer lo mismo con el hecho de que en la palabra “orgullo” la última vocal haya sido reemplazada por un símbolo tan trajinado y cursi como un corazón. Apelar a ese recurso haría sonrojar incluso a un creativo de las tarjetas Timoteo, pero además tiene el doble inconveniente de que recuerda por un lado la imagen religiosa del Sagrado Corazón de Jesús y por el otro la sumamente resistida campaña de “Colombia es pasión”. Lo anterior quiere decir, ni más ni menos, que la Nacional, una entidad laica y cuya razón de ser es la innovación, diseña para cambiar su imagen pública un logo que no solo recuerda la vertiente más conservadora del país sino un plan publicitario que le genera rechazo a más del 65% de sus habitantes.

Los logos mal diseñados por lo general expresan confusión respecto a las metas que se persiguen. A nadie sorprenderá, pues, que al darle un vistazo a la página oficial de “Orgullo un” solo se encuentren despropósitos. Uno puede estar de acuerdo con que es imperativo para cambiar la percepción pública de la Universidad Nacional referirse a las muchas cosas extraordinarias que allí suceden; lo que no ve para nada claro es cómo puede contribuir a ese fin darle bombo a un búho herido que fue atendido en la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres. Parece buena idea intentar que los grandes medios y el público sepan lo que está ocurriendo en las facultades de la principal universidad de Colombia, pero dudamos que eso sea posible si como información sobre ese punto se nos ofrece una foto anodina con un pie tan arrebatador como: “Estudiantes de Química de la un toman datos de sus investigaciones en el laboratorio”.

Esta campaña fue impulsada por el anterior rector de la universidad, el bioquímico Moisés Wasserman. No sabemos si el rector entrante, Ignacio Mantilla, tiene entre sus planes darle continuidad y afianzarla. Sea como sea, parece indispensable que él y su consejo asesor la revisen a fondo. No puede ser que nuestro principal centro educativo quiera cambiar una falsa imagen de violencia por una muy cierta de cursilería.

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