elmalpensante.com - Lecturas paradójicas

Edición N° 132

N° 132

Julio de 2012[ ver índice ]

El mes pasado
Por John Ashbery

No han cambiado los cimientos, solo hay
parches grises acá donde daba el sol.
La casa se ve más pesada
ahora que se han ido.
De hecho fue vaciada en tiempo récord.
Allí donde la mesa plana terminaba
un fósforo se extingue, lentamente, hacia la noche.
La academia del futuro
abre sus puertas y desea.
La inútil luz solar fluye hacia las bóvedas.
Las sillas están apiladas entre libros y papeles.
Lo que estaba sedado este mes se trastorna
confirmando que la propiedad,
ese valor eterno, ha cambiado de manos.
Y pudiste haber tenido un automóvil nuevo,
una mesa de ping-pong y un garaje, pero el ladrón
lo desapareció todo como un milagro.
En el libro había una ilustración de la traición
y en el jardín, llanto y colores.


Amoroso alimento
Por Carolyn Kizer

Voy a asesinarte con amor;
voy a sofocarte con abrazos:
voy a abrazarte, hueso por hueso,
hasta que estés del todo muerto.
Entonces cenaré con tu delicioso tuétano.
Te convertirás en mi Sahara personal
y me asolearé en ti, después de un solo trago
drenaré lo salobre que te quede.
Con mi cuchilla femenina tallaré mi nombre
en tu palma más ambiciosa
antes de talarla.
Luego inhalaré el último de tus oasis.
Y en el desierto total en que te convertirás
me habrás de ver estirada, de un horizonte a otro,
opulento espejismo.
Balcones de glicina goteando violetas.
Paisajes ardiendo en cristal, enlazados en oro.
Convocarás cada grano de arena
y avanzarás hacia mí en dunas ondulantes
hasta que arribes a un repentino azul de mar:
un Mediterráneo que acaricie tus orillas de polvo;
verdor obstinado deslizándose tierra adentro, desnudando veloz/
tus tierras áridas; las suculencias brotando por todas partes,/
la vida sorpresiva. Y yo seré aquel verde.
Cuando estés alimentado y rociado,
con retoños entramándose en las rejas, las cúpulas, los capiteles/
hasta que resucites como un campo en flor,
habré de devorarte, mi alimento natural,
mi amo, mi última cena en la tierra,
y comenzarás a morir de nuevo.


El pintor de la noche
Por James Tate

Alguien llamó a reportar que había
visto a un hombre pintando en la oscuridad
al lado de la
laguna. Un carro de policía fue despachado para ir a
investigar. Los dos oficiales con sus grandes
linternas bordearon la laguna, pero
no hallaron nada sospechoso. Hatcher era el
más joven, y le preguntó a Johnson:
“¿Qué crees que estaba pintando?”. Johnson
se mostró confundido y dijo: “La oscuridad, estúpido.
¿Qué más podía estar pintando?”. Hatcher,
un poco sentido, contestó: “Sapos en la oscuridad, nenúfares/
en la oscuridad, laguna en la oscuridad. Existen
tantas cosas en la oscuridad como en
la luz”. Johnson hizo una pausa, exasperado. Entonces
Hatcher agregó: “Me gustaría ver esas pinturas. Diablos,/
incluso compraría una. A lo mejor hay algo más allá
de lo que sabemos. Después de todo, somos
la policía. Necesitamos saberlo”.

Ver Comentarios[ Clic para desplegar ]

Para poder comentar, debe ingresar a su cuenta o registrarse aquí

Edición actual Nº 140

edicion 140