Panini y Navarrete
La disputa de los álbumes
Intentar llenar el dichoso álbum Panini es un lujo que todos se dan a costa de sacrificios. Aquí la historia de quienes se la jugaron contra el gigante italiano por hacer un “álbum del pueblo”.
POR Diego Salazar
Ilustración de Natalia Ospina
El primer video debutó en YouTube el 21 de marzo, un día antes de que saliera a la venta el esperado álbum Panini del Mundial Rusia 2018. Se trata de un sketch de casi cinco minutos de duración en el que dos conocidos youtubers peruanos, Johann y Kevo, retratan con su habitual sentido del humor juvenil y coloquial las diferencias entre los dos álbumes mundialistas a la venta en los kioscos de Lima: el álbum Panini, rebautizado Carini, y el álbum Tres Reyes, de la editorial Navarrete, conocido como el álbum “no oficial”, “pirata”, “alternativo” o “el álbum del pueblo”. A finales de mayo, a casi dos semanas de que empezara el Mundial Rusia 2018, el video contaba con más de un millón doscientas mil reproducciones.
Johann y Kevo se burlan del precio del álbum extranjero –5 soles (1,5 dólares) por álbum y 2,2 soles por sobre de figuritas, frente a los 1,5 soles por el nacional (0,45 dólares) y un sol por sobre–, pero además hacen hincapié en la superioridad del “álbum del pueblo”. Esto les dice el kiosquero cuando preguntan qué traen una y otra colección: “[el Tres Reyes] te viene con los cromos gigantes, te viene con el código QR, te viene con la foto de los entrenadores, te viene con premios, te viene con realidad aumentada, del futuro. El otro [el Carini/Panini] tiene la licencia”. A lo que Johann responde segundos después: “A mí qué chucha la licencia, yo solamente quiero pegar figuritas”.
La historia del “álbum del pueblo” en el Perú es tan vieja como la clasificación de la selección a los mundiales y tan larga como la historia del álbum oficial. México 1970 fue la primera Copa del Mundo a la que Perú clasificó (antes había participado en Uruguay 1930 como invitado, al igual que las otras once selecciones que llegaron a Montevideo, más el organizador) y fue también el debut de los álbumes mundialistas de las dos editoriales: Ases del ix Mundial de Fútbol (Navarrete) y México 70: ix Campeonato Mundial de Fútbol (Panini, con tres ediciones distintas: inglesa, italiana e internacional). Tanto Navarrete como Panini siguieron publicando colecciones del Mundial cada cuatro años, pero a lo largo del siglo xx solo se cruzaron en el mercado peruano en 1982 y 1998.
En 1986, 1990 y 1994 los álbumes italianos no llegaron a distribuirse en Lima, y Navarrete aprovechó para afianzar su relación con los hinchas futboleros peruanos, aun cuando estaba incumpliendo la ley. Como me dice Jack Hurtado, responsable del Museo Coleccionables de Fútbol y dueño de más de 500 álbumes de 23 países distintos, “a los coleccionistas peruanos el álbum Navarrete les recuerda su infancia, los lleva al patio del colegio donde cambiaban figuritas, a esos primeros sobrecitos que compraban con las monedas de sus mesadas”.
Pese al secretismo con que Panini maneja los asuntos relacionados con sus licencias y productos, se sabe que la empresa italiana negocia los derechos con la FIFA y también con las federaciones nacionales. El acuerdo con la FIFA comenzó en 1970, lo que convirtió a Panini en uno de los dos patrocinadores más antiguos de los mundiales de fútbol junto a Adidas. Ni la FIFA ni Panini suelen discutir de forma pública los términos de sus contratos; sin embargo, en el año 2009 la prensa informó por primera y única vez que ambas organizaciones habían firmado un acuerdo para los próximos seis años, que incluía los mundiales de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, por un millón de dólares. Los detalles de las negociaciones entre Panini y las federaciones nacionales tampoco han sido revelados, pero puede servir como ejemplo el acuerdo alcanzado con la fa (la asociación inglesa) en 2015. Antes de eso, desde Francia 1998 hasta Brasil 2014, Panini no podía utilizar los símbolos de la fa en sus álbumes, razón por la cual la Selección inglesa aparecía con uniforme blanco sin escudos en sus figuritas. El monto del acuerdo no se ha hecho público.
El regreso de Panini al mercado peruano en 1998, además del reencuentro de los coleccionistas con el álbum italiano, supuso el inicio de la batalla legal por los derechos de imagen y comercialización en Perú. Ese año, INDECOPI –el organismo de defensa del consumidor en Perú– sancionó por primera vez a Navarrete por no poder acreditar que contaba con “las autorizaciones respectivas” para “la distribución de álbumes y cromos alusivos al Mundial Francia 1998”. Derechos con que Panini sí contaba. Lo mismo ocurrió con los álbumes de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. Para el Mundial de Brasil 2014, la editorial peruana cambió por primera vez de nombre y razón social. El álbum “no oficial” de ese año corrió a cargo de la empresa CAPRI Internacional, una mera fachada de Navarrete. Para Rusia 2018, la editorial peruana repitió la estrategia, ahora usando el nombre Tres Reyes. Pero esta vez había una diferencia: tras 36 años, la Selección peruana había vuelto a clasificar a un Mundial, lo que desató una locura sin precedentes.
El segundo video es del 3 de abril. Se publicó primero en Facebook y en su versión original tiene más de 900 mil reproducciones. Una segunda versión del mismo video, compartida por otro usuario, acumula 240 mil vistas. Una tercera ronda las 100 mil. De Facebook saltó a las páginas web de los principales diarios del país e incluso a los noticieros televisivos. En esta ocasión no hay guion ni chistes fáciles. De hecho, la escena es bastante violenta y, lejos de causar risa, resulta incómoda y hasta triste: un grupo de personas que han estado haciendo cola en un local de la papelería Tai Loy (principal distribuidora de los álbumes Panini en Lima) gritan, insultan y hostigan a un empleado que intenta explicarles, de una y mil maneras, que los álbumes y sobres de figuritas se han agotado y no serán repuestos sino hasta dentro de unos días.
La empresa distribuidora, según propia confesión, no calculó bien la demanda que iba a generar el primer álbum Panini con un equipo peruano desde 1982. Aun cuando Tai Loy no ha querido dar cifras de ventas, uno de sus gerentes tuvo que hacer una ronda de medios para apaciguar a las masas, desesperadas por la escasez de álbumes y figuritas. En estas entrevistas Óscar Pizarro dijo que, sabiendo que en el Mundial de Brasil 2014 se habían vendido 40 toneladas de sobrecitos en toda la campaña, ellos habían calculado tener 80 toneladas de sobrecitos para las dos primeras semanas. No tuvieron que esperar mucho para descubrir su error de cálculo. Para el día 2 de abril, diez días después de iniciada la venta, ya habían distribuido y casi agotado 140 toneladas. Por esos días, Pizarro continuó dando entrevistas para intentar apaciguar los ánimos y pedir paciencia a los coleccionistas. “El 10 de abril llega un nuevo lote, el 12 llega otro, el 14, el 16, el 18 y el 20 llegan y todos son aéreos”, decía el gerente mientras pedía a los fanáticos que mantuvieran la calma y no se pelearan en las tiendas.
Esa escasez fue bien aprovechada por Tres Reyes, que siguió distribuyendo sus álbumes (llegó a sacar cinco ediciones diferentes) y figuritas pese a una nueva sanción de INDECOPI, que dictó medidas cautelares para suspender la venta del “álbum del pueblo”. Es imposible conseguir cifras de ventas de Navarrete, o siquiera una declaración de sus responsables, pero si uno asoma la cabeza a las reuniones de intercambio en distintas plazas, parques y centros comerciales de Lima comprobará que para los coleccionistas no hay sanción ni medida cautelar que valgan. Las figuritas de Tres Reyes conviven con las oficiales y el empeño de los coleccionistas por llenar uno u otro álbum es el mismo.
Perú no es el único país donde existen o han existido álbumes “no oficiales”, pero sí es el que más ha perseverado en esa ilegalidad. En el resto de países de la región, Panini ha ido tumbando a sus competidores, incluso a aquellos que sí contaban con algún tipo de licencia. El caso chileno es quizá el más llamativo. El primer álbum de un Mundial se publicó en Chile en 1962, cuando el país del sur fue sede por primera y única vez. La empresa editora fue Salo, que publicó su álbum mundialista hasta el año 2006. A principios de 2010, meses antes de que arrancara la Copa del Mundo de Sudáfrica, Salo se declaró en bancarrota, dejando el camino libre a Panini. O casi.
Cuando apareció el álbum italiano en Chile, los coleccionistas se toparon con que, sin importar cuántos sobrecitos uno abriera, nunca salía ni un futbolista chileno. Ni rastro de las figuritas de Alexis Sánchez, “el Chupete” Suazo o “el Mago” Valdivia. ¿Qué ocurría? De forma similar a lo que pasaba con la fa inglesa, los derechos de imagen de la Selección chilena para stickers coleccionables venían siendo negociados varios años antes por el Sindicato de Futbolistas Profesionales de Chile y habían sido adjudicados a Salo, no a Panini. Cuando Salo desapareció, se llevó los derechos a la tumba y nadie tocó la puerta para recuperarlos. Ante la ira de los aficionados chilenos, que se veían condenados a dejar vacías las dos páginas de su selección o a comprar las figuritas en el extranjero, Panini editó e incluyó en el álbum un tablero en el que se colocaban unas figuras de cartón llamadas pop-up en donde se ven los jugadores chilenos de cuerpo entero y en acciones de juego. Una solución que apelaba al tecnicismo legal –no eran stickers autoadhesivos ni retratos en primer plano de los jugadores, como es habitual– y no dejó satisfecho a nadie. Seis años después, la justicia chilena condenó a Panini por no haber ofrecido a los consumidores suficiente información sobre el producto.
Hoy, el mercado peruano es el único que cuenta con un álbum que compite codo a codo con Panini por el aprecio y el dinero de los aficionados; pero además, ese otro –Tres Reyes/Navarrete– no es el único álbum “pirata” que puede conseguirse en los kioscos del país.
Cuando visito el Museo Coleccionables de Fútbol, Jack Hurtado me muestra una docena de álbumes distintos que ha ido comprando en kioscos de Lima y ciudades del interior del país. “Junto a otros coleccionistas hemos logrado detectar hasta 35 colecciones que no son ni Panini ni Tres Reyes”, me dice. Los hay de distintos tamaños y temas: uno dedicado a la campaña de clasificación de la Selección peruana; otro al grupo C que integra Perú junto a Francia, Dinamarca y Australia; otro a todos los equipos peruanos que han participado en un Mundial de Fútbol; incluso uno que copia el logo del famoso álbum italiano pero lleva la marca Banini. Lo único que tienen todos en común es la presencia de la Selección peruana en la portada y la total ausencia de derechos de imagen o licencia de cualquier tipo. Y también la brevedad de su vida en kioscos. “Estos álbumes aparecen y desaparecen rápidamente de los puntos de venta. Algunos no duran ni una semana. Los coleccionistas, que tenemos un afán todista y apreciamos las ediciones curiosas, sufrimos si no nos apuramos en conseguirlos”, me dice Hurtado mientras me muestra uno particularmente raro, que solo se distribuyó en las ciudades de Puno y Cusco. El álbum se llama Vamos Perú y muestra uno a uno, con diferentes imágenes de los distintos encuentros, a una veintena de los jugadores peruanos que compitieron en los partidos de clasificación. Hurtado consiguió completarlo antes de que volara de los puntos de venta. También ha llenado ya el Tres Reyes.
¿Y el Panini?, le pregunto. “Este álbum me lo estoy tomando con calma. Todavía me faltan varias figuritas, entre ellas la de Paolo Guerrero. Es una figurita especial, ya he visto que la están vendiendo por un valor que oscila entre los 10 y los 20 soles”. La figura del capitán de la Selección peruana es especial porque estuvo a punto de perderse el Mundial de Rusia 2018. Primero la FIFA y luego el Tribunal Arbitral del Deporte (tas por sus siglas en francés) lo sancionaron por un resultado analítico adverso en una prueba antidoping realizada tras un partido clasificatorio. Sin embargo, el 31 de mayo, a cuatro días de que la Selección peruana deba entregar su lista final de convocados, el Tribunal Federal suizo, bajo cuya jurisdicción se encuentra el tas, aceptó un recurso presentado por Guerrero y dispuso una medida cautelar que suspende la sanción hasta después del Mundial. Gracias a ello, sus hinchas, entre ellos Hurtado –que cuenta con varios artículos alusivos al delantero en su museo–, no tendrán que contentarse con su sola presencia en el álbum oficial.
ACERCA DEL AUTOR
Es periodista y editor. Su trabajo ha aparecido en distintos medios de América Latina, Europa y Estados Unidos. Es autor del blog nohemosentendidonada.com y del libro No hemos entendido nada: Qué ocurre cuando dejamos el futuro de la prensa a merced de un algoritmo (Debate, 2018).