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El Malpensante

Breviario

Perfiladores

Un agente del FBI y un editor entran a un bar… 

Ilustración de Cigarra Entinta

Los hemos visto en cualquier drama policíaco. Son esos que ingresan en la casa allanada después de la jauría del SWAT, perros pequeños a la búsqueda de rastros. Que acomodan pistas y notas de la investigación en tableros de corcho, y escriben en las paredes como marcando los años de su cautiverio porque están presos en el caso. Son esos que se dentifican con el asesino en una relación simbiótica. Son obsesivos, metódicos y determinados. Genios o al menos gente sensible, o neurótica. De ahí que sean capaces de ver lo que para otros pasa desapercibido, de interpretar un mensaje codificado en lo banal. Para los perfiladores del FBI (que uno supone que son la élite de la perfilación) las acciones de un asesino repercuten sobre la cotidianidad como las ondas de una piedra lanzada a un lago. Entonces las respuestas más complejas pueden llegar en los momentos más inesperados: al frente de un plato de nachos, tirando, en el baño. Cuando el azar hace que la atención del perfilador recaiga en un detalle esencial. Pues los asesinos seriales son detallistas y, al igual que con los buenos escritores, debemos suponer que ninguna de sus decisiones es fortuita y que estamos a merced de su trama.

Los perfiladores son editores. Esta conclusión me asaltó después de ver Manhunt: Unabomber. Por lo general, los asesinos seriales son autores. Crean una obra, un estilo. Lo que hace necesario que los investigadores sean, necesariamente, buenos lectores. El modus operandi del Unabomber (cuyo nombre es un acrónimo de las palabras en inglés “university and airline bomber”) consistía en introducir o enviar paquetes bomba a objetivos que, según él, representaban lo peor de la sociedad industrializada: una tienda de computadores, una universidad, un avión. De hecho, el título de su manifiesto, mal denominado anarquista, es La sociedad industrial y su futuro. En él argumenta que no hay tal porvenir y que la supervivencia de la humanidad depende de su retroceso a un modo de vida más arcaico. Después de dieciséis años dando círculos en la oscuridad, sin indicios reales sobre la identidad del Unabomber, el FBI vio algo de luz. En 1995, el Unabomber les mandó el manifiesto con la promesa de abandonar los atentad...

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Harold Muñoz

Estudia literatura en la Universidad Javeriana. En 2015, ganó el Primer Concurso de Cuento del Instituto Caro y Cuervo

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