Una reseña feliz sobre la “Historia de Cúcuta ilustrada”.

En Colombia son raros los científicos sociales que se preocupan por soldar la fractura entre la investigación y la enseñanza en los colegios. El equipo liderado por Silvano Pabón Villamizar constituye un ejemplo extraordinario de lo fecundo que resulta el diálogo entre historiadores, ilustradores, maestros y estudiantes. Es un proyecto admirable, pero sobre todo replicable, que el Ministerio de Educación y los maestros deberían conocer. 

POR María José Montoya y Daniel Gutiérrez Ardila

Ilustración de www.historiadecucuta.com

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Que los colombianos ignoramos nuestra historia no es palabrería. Desde 1984 desapareció la asignatura de los planes de estudio y quedó subsumida en la de Ciencias Sociales. El resultado es una ciudadanía que en las últimas cuatro décadas participa desinformada en las discusiones de actualidad y que, además, llega desvalida a las urnas: Su opinión es potencial presa de la polarización y puede ser secuestrada por las tendencias repentistas y muchas veces engañosas de la política. Sin historia, el presente parece eterno y absoluto; sus coyunturas reducen las opciones a las que puede acudir la razón y ello debilita la creatividad colectiva para imaginar futuros posibles.

No es solo un problema de desorientación, sino de apropiación: se echa de menos en las escuelas y colegios del país un ejercicio que vincule la vida cotidiana de los estudiantes con el pasado del lugar que habitan y con sus ancestros. La historia, cuando se enseña, sucede siempre en lugares distantes o de dudosa centralidad.

Por eso, resulta afortunado encontrar iniciativas que invitan a llenar estos vacíos, como la “Historia de Cúcuta Ilustrada”, proyecto diseñado por el historiador Silvano Pabón Villamizar en 2014. Su idea fue dar a los maestros de la región “contenidos formativos” que cumplieran con los requerimientos de la malla curricular e incorporaran los avances de la disciplina histórica. Con este fin, Pabón Villamizar concibió un recorrido de larga duración que va desde la prehistoria hasta la creación del departamento de Norte de Santander, a comienzos del siglo XX. A continuación, formó un equipo que incluía un comunicador, un diseñador gráfico, dos ilustradores y dos coloristas. De manera asombrosa, el grupo realizó en menos de un año más de cien “planes de aula”, es decir, insumos para al menos este número de clases. Estos planes se reparten en ocho módulos, cada uno de los cuales incluye textos ilustrados, material multimedia y recursos bibliográficos. Todas estas herramientas quedaron a disposición del público en la página www.historiadecucuta.com.

 

Ilustración www.historiadecucuta.com

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El proyecto ha sido implementado con éxito en la Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Cúcuta y en instituciones educativas de la capital nortesantandereana, pero sobre todo por maestros de las zonas rurales del departamento. Pabón Villamizar ha seguido nutriendo la página web, respondiendo a la demanda puntual de contenidos por parte de educadores que le formulan preguntas, le piden documentos precisos sobre el pasado de las poblaciones donde trabajan o le solicitan cartografía histórica que él mismo se encarga de crear.

Como las autoridades cucuteñas solo financiaron durante un año el funcionamiento del proyecto, Pabón Villamizar asumió desde entonces los costos, sin contentarse por ello con mantener lo existente. De hecho, produjo también un podcast para cada uno de los ocho módulos. Además, con recursos que obtuvo del Ministerio de Cultura y la colaboración del Museo Norte de Santander y Ciudad de Cúcuta, transformó el ambicioso recorrido histórico que propone en la página web en una muestra itinerante de 70 páneles (“Cúcuta: imágenes de su historia”) que recorre los colegios y las casas de la cultura del Departamento.

Así pues, desde hace seis años el sitio web ofrece a la ciudadanía una narrativa histórica y una colección de materiales pedagógicos sobre Cúcuta y su entorno regional. La página invita a los maestros a vincular el presente y el pasado y les propone gozar de este acervo como una herramienta útil en la vida de las escuelas y la construcción de una ciudadanía informada. Esta invitación ocurre a través de una plataforma multimedia amigable: texto, video, podcast e ilustración se ponen al servicio de la divulgación histórica con gracia y plasticidad.

La experiencia virtual es bastante completa y muy abarcadora. Tras una breve introducción, cada uno de los ocho capítulos se acompaña de una “Guía del maestro”, el podcast mencionado, un video, un texto de historia con abundantes imágenes y un botón de biblioteca, que lleva a distintos documentos antiguos y contemporáneos. Los profesores encuentran artículos juiciosos elaborados por Pabón Villamizar y los estudiantes reciben esta misma información sintetizada en cartillas breves, bien diagramadas, divertidas y profusamente ilustradas por Luis Enrique Pardo y Jair Fernando Cabrera. Archivos de audio y video redondean la dinámica de aprendizaje.

 

Ilustración www.historiadecucuta.com

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En la iniciativa se percibe la legítima preocupación de fortalecer un vínculo entre los ciudadanos y el territorio, fundamentado en el conocimiento y no en el azar de la pertenencia. Esto, en un espacio fronterizo como el cucuteño, oxigena las perspectivas de la apropiación cultural de locales y migrantes. De otro lado, la minucia artística de los contenidos trasluce el amor con que los realizadores se empeñan en la tarea de compartir lo que saben acerca del pasado con las nuevas generaciones.

Tras casi cuarenta años de clases de “Sociales“ que enfatizan la discusión de problemas sin atender a sus raíces o a sus vicisitudes, este proyecto -quizá sin parangón en el país- ofrece una solución didáctica admirable para compensar la larga ausencia escolar de la historia. Su valor se acrecienta aún más, por supuesto, en tiempos de virtualidad y pandemia.

La Historia de Cúcuta ilustrada recompensará a quien la recorra y debería convertirse en un insumo básico para los maestros de todo el país. En efecto, los temas que aborda el proyecto trascienden las preocupaciones lugareñas o regionales. La conquista, la independencia, la fundación de villas y ciudades, la economía agroexportadora o la llegada del ferrocarril, por no citar más que algunos ejemplos, nos conciernen a todos. Ojalá esta iniciativa, fruto de la pasión de un historiador comprometido, que ha sabido sortear todas las dificultades, tenga la difusión que merece.

 

¡Chapeau, Cúcuta!

 

Ilustración www.historiadecucuta.com

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